martes, 19 de agosto de 2014

Noche Pre-Escuela


No manchen, mi familia me quiere matar.



Déjenme les platico del fin de semana que acabo de sufrir.

Viernes por la noche:

No hay plan (bendito sea el cielo porqué tengo sueño).

Como no hay plan, todo parece calmado en el hogar, se escucha un ligero rumor a un partido de futbol en el FIFA 14, también se escucha otro rumor de música juvenil desde la recámara de la Cachorra y el más clásico rumor telefónico de Mi Chiquita hablando por teléfono con su Mami. Yo echado en mis aposentos viendo la tele y sin ponerle la más mínima atención… pasan los minutos y Morfeo me abraza…………

Obscuridad total, calor insufrible, brazo torcido y pues que me despierto con la sorpresa de nueva sobrepoblación familiar en mi cama. La pata de mi Oso de Peluche está directamente colocada en mi cachete izquierdo, para que les menciono el aroma de la extremidad inferior de un futuro futbolista.

Son apenas las 12:30 y necesito refrescarme para no morir cual barbacoa de hoyo. En mi cama pernoctan Mi Chiquita (que ni modo, ella si duerme ahí siempre), la Cachorra que ya está bastante estorbosa y el Oso que duerme cual manecilla de reloj acelerado. Yo sufro y no duermo.

Sábado por la tarde: Segundo intento en el fin de semana de echarme cual ganado en mi cama.

Esto solo dura una media hora, hasta que se escucha la vocecita de Mi Chiquita: “¿Se te antojan unas quesadillas en Coyoacán?”

Aunque lo que se me antojaba era ver el techo desde mi cama, saben que una pregunta así de cualquier esposa no tiene más respuesta que: Vamos por quesadillas.

Después de las quesadillas y una caminata por Coyoacán con la panza llena de chicharrón prensado, esquites y una nieve, regresamos al hogar con toda mi esperanza de descansar antes de que termine el fin de semana.

Todo bien en casa hasta que el hijoesu de Tláloc asociado con Thor, empiezan con un mega trueno que retumba el hogar y ahora sí hasta La Lila corrió a mi cama, sentí lo que siente un “corebac” cuando le caen como seis jugadores contrarios encima y al mismo tiempo. Toda la familia corrió y brincó sobre mi desprevenida humanidad. Como Tlaloc y Thor no pararon su pachanga, pues nueva noche de insomnio.

 

Como hay que hacer compras domingueras tempranito y en la Central de Abastos, pues dormí poquito y acalorado y amontonado y destapado y con un tronadero que perecía no acabar nunca.

 

Como acaban de iniciar las clases y hay más actividad, la Central de Abastos estaba rebosante de compradores y lo que normalmente hago en una hora, este domingo fue de tres….. ¡Tres horas! Y yo con un sueño peor que la Bella Durmiente.

 

Ya de regreso en el hogar, eso sí después de 4 campechanos cortesía de Patricio, me salen con que hay que ir a visitar a “mi Mamí, por qué no la he visto desde hace 3 días”. Yo sugiero: ¿Y si vemos unas fotos de ella?

 

La mirada que recibí no era de aprobación, pero Mi Chiquita se apiadó de su pobre marido con cara de menesteroso y se llevó a sus retoños a ver a su Mamí mientras yo podía descansar un par de horitas…..

 

Me urge que sea lunes para descansar en el trabajo.

 

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