Hagan
de cuenta que mi Chiquita va a ser mamá otra vez. Eso sí, sin panza ni nada de
los malestares que sufren las futuras abnegadas madres.
En
teoría mañana nace Diego, este nuevo mequetrefe que llegará al mundo es mi
siguiente sobrino, hijo de su padre, léase mi cuñado Eddy (no me late el apodo
porqué está grandote y peludo y me imagino a un Eddy flaquito y con camiseta de
rayitas) junto con mi concuña La Consen (ya saben, es la Consen de mi suegrita,
solo porqué se arremeten sus copitas juntas).
La
Consen trae una panza, que yo, ya me imagino a Diego como de 1.20 m de altura y
sus 25 kg por lo menos. Ya cómo que no se le ven muchas ganas de seguir
manteniendo al chamaco en posición fetal y como que pone cara de “o nace o lo
vomito”.
En
fin, ante los preparativos para el viaje a la ciudad de la Eterna Primavera el
día de mañana que va a ser de ida y vuelta, yo me quiero esconder.
Mi
Chiquita ya amenazó que la hora de la salida va a ser a las 3:00 AM, no sea que
se nos haga tarde para el alumbramiento.
También
amenazó: “Ni se te ocurra que se te antojaron unas quesadillas en Tres Marías,
por qué no vamos a parar.” A las 3:00 AM no creo que ni doña Cholita y Don
Cosme tengan abiertos sus puestos, pero en fin. Llegaremos faltos de
quesadillas.
Ya
desde ahorita, tenemos listos los suéteres, chamarras y bikinis (cómo que vamos
a Cuernavaca sin bikini). También ya está listo el café para el camino. Se me
ocurrió preguntar si no se enfriará de aquí a las 3:00 AM y me voltearon a ver
con cara de “DAAAAA lo vamos a calentar en el micro antes de irnos”
La
Cachorra ya se siente la Nana Fine, quiere trabajo de planta en la casa de los
tíos. Quisiera verla después de dos semanas de cambiar pañales y despertarse a
darle la leche cada tres horas.
Mi
Osos de Peluche ya quisiera llevar un balón para echar cascarita con Diego,
pero sabe que de tanto esperar el balón de va a desinflar y mejor desistió.
No
he visto a mi suegra (suertudo dirán
algunos), pero ya me la imagino preparándose para el nacimiento de su cuarto
nieto: corre para acá, corre para allá, sube las escaleras, baja las escaleras,
se le sube la bilirrubina, se le baja la presión y un poco acelerada como es,
no va a dormir ni un minuto. Pobre del Abu, que seguro sufre como su seguro
Conocedor. Él también está rete emocionado, pero no hace tanto aspaviento como
las féminas de la familia.
Yo
se los dije a Eddy y a La Consen, ya dejen ese romance facebuquero, que van a
tener muchos hijos. Ya ven, por no hacerle caso a la sabiduría, ya son dos. Espero
que ahora sí se aguanten de perdis la cuarentena.
El
chiste es que mañana se incorpora un nuevo miembro a la familia, va a ser muy bien
recibido por todos menos por su hermana, pobre Regis que en su corta vida nunca
había tenido competencia. Ahora le va a caer un méndigo quitamamá que además va
a tener que querer. Ni modo, es lo que sufrimos los hermanos mayores, luego por
qué nos sonamos a los menores.
Ya
desde antes quiero felicitar a Diego, que va a caer en una buena familia, que
la Consen va a ser muy requeté madre y Eddy seguro lo echa a perder de puro consentimiento
(ya luego que empiece a hablar, lo educará).
Hoy
estamos nerviositos….. mañana les platico del nacimiento del nuevo Guayabo y de
cómo quedó La Consen después del parto.
Mientras
tanto, le digo a Diego. Mañana nos vemos y más te vale que sepas el sacrificio
de tu tío Conocedor por haberse levantado a las 2:45 AM y llegado a Cuernavaca
sin probar quesadilla, tostada, cecina, tlacoyo o sopita de médula………
¡Vive!
¡Disfruta! ¡Comparte!
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