jueves, 15 de noviembre de 2012

3:20 AM del 15 de noviembre, 2012

Shakira está en mis brazos, estoy a punto de escuchar de su amor por mi y en eso.....oigo: "¡ESTÁ TEMBLANDO! además siento una serie de violentos manazos en mi espalda, todavía sueño: "Ya me cachó Mi Chiquita, ¡Córrele antes de que me mate!
Esto ya no fue en el sueño: que me paro de mi cama y empiezo a correr, con su respectivo choque contra la pared, salgo de mi recámara para encontrarme con la Lila que está con las patas abiertas como nivelándose para surfear (parecía posición de ataque salvaje), mejor regreso a mi recámara.
Mi Chiquita muy alterada repite: ¡Está temblando...... mi Mamiiiii! Ya medio despierto me pregunto: Si tiembla su mami, ¿para que me despierta? Que se tape y ya.
Ya bien despierto vengo a enterarme que tembló, yo ni había sentido nada, yo estaba a punto de recibir cariño de Shakira, yo ni tuve la culpa que temblara y de todas maneras me tocaron mis mazapanazos y gritos. No hay que ser.
Viene el interrogatorio de Mi Chiquita:
--¿Cómo estará mi mami? Respondo: No sé.
--¿Y mi hermano en Cuerna? Respondo: No sé.
--¿Y mis tías en Querétaro? Respondo: No sé.
-- ¿Estuvo fuerte, verdad? Respondo: No sé, pero que susto me diste.

Continúa la plática nocturna:
-- A ver, préndele a la tele. Respondo: No es hora de ver película, yo ya me voy a dormir.
-- ¡Pásame el control! (Ese siempre lo tengo yo o no me siento completo) ahí ta, hasta mañana....
Como no hago mayor caso, empieza la comunicación cibernética a través de "su amor": El celular.
A lo lejos se escucha su voz:
--Ya pusieron en twitter que tembló.
--Mondragón y Marcelo dicen que no pasó nada.
--En Facebook, ya muchas de mis amigas pusieron que estuvo retefuerte.
--Hasta los de Satélite lo sintieron.
--Ja ja ja, tu hermana despertó a tu sobrino en Morelia...
--Ya me está chateado mi hermano...... y empiezo a dejar de oir.
Al amanecer recibo nuevo regaño:
¿Porqué no sentiste el temblor? Todos los sintieron menos tu.
El próximo temblor no te despierto y me salgo sola.
Solo digo: ¡VA!

 
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miércoles, 14 de noviembre de 2012

El Verdadero Amor de la Mujer

¿Qué dijeron los lectores? Este ya se va a echar unas autoporras….. NO
¿Qué dijeron las lectoras? Este se va a poner poético…………..NO
Durante algunos años muy recientes, he ido descubriendo que el Verdadero Amor de las Mujeres es …. Su Celular o ya conocido como Smartphone.

Lo cuidan más que a sus hijos y marido, le sonríen más que a cualquiera de sus compañeros de trabajo, lo acarician más que al perro o en su caso gato, que ya se sienten desplazados como mascotas y finalmente le dedican más tiempo a él, que al maquillaje (que ya toma su tiempecito y lo usan mientras se ponen más bonitas).

Méndigo aparato, hace bssss y ella corre a atenderlo, uno pide, ruega, suplica e implora atención y hay que esperar a que termine de atender a su celular.
Hay las super expertas, que usan desde las llamadas, pasando por los chats y hasta el GPS.
A mi me cae muy gordo el GPS, es como traer otro hombre en el coche y a él si le hace caso tu media naranja. Se ve que no saben de las habilidades masculinas para llegar a algún lugar, aunque te gastes completito el tanque de gasolina dando vueltas y buscando el lugar de llegada, NUNCA necesitas preguntar ¿cómo llegar? Y menos a un aparato comunicador.

Se me hace que el chat, fue inventado por alguna fémina con altas necesidades de comunicación escrita, que sentía esa necesidad de saber que dicen 34 amigas al mismo tiempo y que esto quedara registrado para revisarlo y pueda ser utilizado, para bien o para mal, según la actitud de cualquier otra escribiente.

Acá su Conocedor y mi descendencia hemos sufrido los estragos causados por el celular de Mi Chiquita…. Suena como 3,429 veces por hora. Si estás sentado con la familia en la mesa, hambrientos y dispuestos a devorar algún manjar, suena el méndigo celular. 

Ya comiste frío, tarde y solo platicamos entre 3 y no entre 4. Además, terminas antes de que acabe la llamada, chat o no sé que otro tipo de comunicación y al terminar, recibes la reclamación: ¿Por qué no me esperaron? ¡Siempre tengo que comer sola!

Esto sucede durante la comida, cena, plática nocturna, vacaciones, visita a casa de los cuates, en algún restaurante, de visita con parientes y hasta en el mercado.
El colmo ya fue en casa de experta usuaria de estas tecnologías, en la que les enseñó a usar una teleconferencia múltiple, para que todas se vieran sus caritas mientras platican. Para la prueba, que se arrancan tres amigas, cada una a una esquina de la sala y empiezan a platicar sin quitarle la vista a su amor (léase su celular) y todas muertas de risa, solo decían al mismo tiempo: ¡Está padrísimo!
Mientras tanto, tres maridos, ni caso hacemos a la tecnología y seguimos botaneando, copeando y conviviendo.
Nótese que aquí no incluyo las 5 a 7 horas de llamadas diarias de Mi Chiquita a y de su mami, por el teléfono fijo. Ese es otro tema.
 
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martes, 13 de noviembre de 2012

No solo ejercicio, dieta también.

Ya les platiqué de mis rutinas deportivas, ahora va la cruel dieta:

Todo inicia con el desayuno………………. Un café, media toronja y un vasito de yogurt sin azúcar, me torturan.

A media mañana un pepino o 2 rábanos sin nada (paso ambos, mejor morir de hambre).

Luego a medio día 100g de carne cruda es la medida, que cocinada se hace como para un tenedor y ya, una taza (hay tazotas, pero la conciencia no me deja) de consomé, eso sí, verdura libre (me siento burro y no por no estudiar) de postre…nanay. 

Media tarde, la panza cruje como casa abandonada, 2 rebanadas de jícama o un jitomate, han oído de peor tentenpie que eso… pero con el hambre, me sabe a gloria.

La ansiada hora de la cena: 2 sardinas; ¿2 sardinas? No la frieguen, mejor 2 salchichas (de pavo porque si es de puerco puedo morir de infarto), otra con la verdura libre (me comí como 2 kg de brócoli estoy empachado, eso de libre no es tan libre) y un café. 

Si sobrevivo a la dieta y al brócoli, voy a ser una “varita de nardo” diría mi madre, que normalmente me dice que estoy “hecho un cerdo”, me resultó retefranca.

Voy a tener que utilizar todos mis poderes de Conocedor para prepararme más platillos dietéticos pero muy sabrosos…… no le entro al atún en agua con lechuga pero si al salmón con alcachofas.
 
Total, que si la calidad de vida, que si la salud, que si el azúcar y el colesterol, ya qué, ha cumplir con la dieta y el ejercicio. Me falta el asunto de la fumada, ese luego veo.

Eso si, le pedí permiso a mi Doc, que también es tragón como su Conocedor paciente, si podía yo comer alguna cosita no tan dietética un día a la semana. ¡Me dijo que me cuide 6 días y uno me destrampe, pero poquito!
 
OOOHHH EXÓTICOS PLATILLOS, NOS VEMOS CADA SÉPTIMO DÍA.

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Como la primera vez

No sean mal pensados, hablo del gimnasio…..

Después de 35 años de no mover mi anatomía más de lo básicamente necesario, el Doc me dice que haga 30 minutos de ejercicio al día.
¿Porqué me trata así? ¿Qué no somos cuates? Hasta le pago la consulta…….
Esta es siempre la indicación de cualquier médico que visite uno, desde el dentista hasta el Dr. Scholl.

Pues desde la semana pasada, que inicio con la bici fija y en mi casa:

Día Uno. Me subo y empiezo a pedalear como Armstrong (no el astronauta) esto dura 37 segundos cuando ya siento mi corazoncito latiendo rapidísimo, como cuando veo videos de Shakira. Ya estuvo, ya hasta sude.

Día Dos. Me subo y me bajo porqué tengo que ir al baño. Ya aposentado, que me pongo a leer un libro y se me olvidó el ejercicio.

Día Tres. Mi Chiquita ya me inscribió al “club” porqué en casa me hago “el wey” y pues no me subo a la bici. Dejo el deporte para el día siguiente que ya voy a ir al club.

Día Cuatro: Me visto como para bajar 30 kg esa tarde: Tenis, calcetas, mis licras, calentones, faja térmica, de esas pulseritas peludas en ambas muñecas y otra en la cabeza (voy a sudar muchísimo) y para terminar, pants, sudadera, guantes pa las pesas y mi Ipod para no perder el ritmo. Al verme al espejo, parezco indigente gringo, que encontró mucha ropa desechada en el basurero y se puso toda, solo me falta una gabardina.

Nos lanzamos al gimnasio, se pega mi Chiquita para verificar que de perdida me baje del coche y no haga escala en alguna taquería. 

Ya en el gimnasio, que está todo limpio, ordenado, alumbrado y lleno de puro deportista pujando, que me asusto y trato de regresar al coche, pero con tanta ropa puesta, me cuesta trabajo moverme, mi Chiquita me ataja y a jalones me sube a la bici.
Además le llama a un instructor, que mide como 1.60, pesa como 50 kg y por lo que calculo, tiene como 17 años…… El méndigo, me dice que le de a la bici, para empezar, 30 minutos (ni cuando iba al super por gansitos en mi Choper). Ya después vamos a los aparatos.

Como soy reteoptimista, trato de encontrar lo bueno del sufrimiento que inicia y busco alguna fémina de cuerpazo para observar. Esto no sucede y no por falta de paisaje, sino porqué empiezo a sudar cual caballo en el hipódromo y las gotas de sudor caen en mis ojitos (la bandita peluda en mi cabeza no sirve para nada) y como arde, pues los cierro y no veo nada.
Tres minutos después, le grito al instructor, que ya voy a los aparatos. Yo creía que como en ninguno de ellos se podía pedalear, el ejercicio no iba a ser tan torturador…. Error.

El primero que me indica el instructor, es como una silla de tortura, tiene unos tubos que cuelgan desde arriba y los tienes que agarrar con tus manitas enguantadas. Fácil: abrir y cerrar nada más 20 veces. Volteo a ver el peso que tiene al aparato y pensando en mi clásica fortaleza muscular, que le subo como a 300 kg, para “marcarme” rápido. Ya colocado en posición de como señora que va a dar a luz pero en cuclillas que le jalo con toda mi fuerza, el aparato no se movió, me dolió como si de verdad hubiera sido un parto,
creo que hasta se me salió un purrún del pujido que me aventé y ni siquiera un cuadrito me salió en el abdomen. (Para motivarme no le digo panza). Ya solo faltan como 20 aparatos en la rutina….. ¡OMG!

Como era el cuarto día de ejercicio (ya jueves, porque los mexicanos empezamos todo en lunes) Tengo la esperanza de un fin de semana muy próximo, para echarme en mi cama, con una buena botana a ver la tele, aunque no la prenda.

 
¡Ay cómo me duele! Diría El Gallo de Oro

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sábado, 10 de noviembre de 2012

Hay que probar.

Por andar de hablador y decirles que hasta el lunes nos leíamos, ya les estoy quedando mal, pero quiero compartirles lo siguiente:

El jueves cené unos Sesos a la Mantequilla Negra en el San Angel Inn acompañado de amigos especiales.
Se me ocurrió subir la foto de los sesos y no obtuvo muy buenos comentarios….mmmm.
Yo opino: prueben, si no les gustó, no lo vuelvan a pedir y ya. Pero no desperdicien la oportunidad de conocer nuevos sabores y texturas, que probablemente les generen una variedad de placeres que nunca han sentido.

Nada más México, nos ofrece una gran cantidad de platillos “exóticos” para muchos y “muy comunes” para otros.
Hay gusanos de maguey. Increíbles, bien fritos y en tortilla recién hecha, con salsa del molcajete. También en sal y mezcal.

Hay escamoles: Con una textura casi de queso suave y un sabor fuera de serie, ligeramente parecido al tuétano (que es otro manjar), también en tacos o tostadas pequeñas.

Hay chapulines: Que se incluyen en una gran cantidad de guisados preparados en Oaxaca y se consumen hasta como botana.
Hay muchas vísceras, desde la muy solicitada pancita, pasando por el hígado, la nana (matriz de una cerda), el buche, las tripas, todos ellos cocinados de muchas maneras. No me digan que nunca probaron un Menudo.

Allá en el norte, cuando hacen barbacoa de cabeza de res, hay empujones por ganar los ojos para taco (cada cabeza solo tiene 2). También pelean fuertemente por “el cachete”, que es la carne más suave y con más sabor, que puede tener cualquier res.

No sean remilgosos, hagan de cuenta que su mamí está sentada junto a ustedes y si no prueban, les va a dar un pellizco. Se van a sorprender.

¿Qué riesgo van a correr?  Si no les gustó, ni se lo comen, pero si les gustó, ya añadieron otro platillo a su abanico de posibilidades culinarias y antojosas.

Les platico de mis Sesos a la Mantequilla Negra:
Su consistencia es como de carne muy suave ligeramente cocida. (por cierto para la preparación los sesos van cocidos al inicio)
En esta presentación, los sesos viene partidos por la mitad, cubiertos de la mantequilla negra (que es mantequilla ligeramente quemada en el sartén, cocinada con vinagre, sal y pimienta) y alcaparras o aceitunas en trocitos.
Su Sabor: Este es más difícil de describir, pero tiene ligero y extremadamente agradable sabor a carne cocinada en mantequilla con una explosión de sabores muy agradables al paladar y se acompañan con tortillas recién hechas. Muy delicado.
Al tomar un bocado, la sensación de sabores en la boca es espectacular. Por su textura, se derriten al degustarlos y ya quieres el siguiente bocado. Cuando se termina tu plato, piensas que fue muy pequeña la ración.

No se los pueden perder.
Finalmente, se permite cualquier ¡guáchala!, pero hasta después de probar.

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viernes, 9 de noviembre de 2012

¡¡Tamales!!

Nunca duerman cerca de El Profesor.

Todo por un exceso de cubas servidas campechanas (mitad blanco y mitad añejo), al Profesor se le pasaron las cucharadas, como todavía quiero mantenerlo vivo, no lo dejé marcharse a su casa.
Lo acomodé con una cobijita de ositos en un sillón de la sala y le dejé un vaso de agua cerca, por eso de la sed nocturna. Eran como las 5 de la mañana y todos fuimos a buscar los brazos de Morfeo.

A eso de las 8 de la mañana, se escucha a lo lejos….. “Lleveeee sus ricooooos y deliciosoooos tamaleeees oaxaqueeñooos”.

El Profesor, que no había cenado por tener la panza llena de cubas, se despierta y grita: “¡Tamales!, vamos por unos”.
Acá su Conocedor, recién despertado y muy alterado por los gritos, sale corriendo de su cama en pijama (mi pijama consta de una trusa blanca con dos líneas azules en el resorte) y corre alrededor del Profesor que está corriendo a mi alrededor al mismo tiempo. (Hagan de cuenta dos Bey Blades, se los dejo de tarea)
Cabe aclarar que él también traía una pijama muy semejante a la mía.

Ambos corremos como huyendo del temblor (que ni sirve para nada, pero como reconforta) hacia la calle. Ya en la calle, me doy cuenta que no me puse mis chanclitas, porque el pavimento me tortura cual Cortés a Cuauhtémoc.
Continúa la corretiza, pero ahora al tamalero, que al voltear a vernos, decide intentar huir al ver a 2 orates semidesnudos correteándolo y gritándole.
Gracias a que la calle es de subidita y el tamalero trae una bici de esas de carga y llena de botes de tamales, logramos alcanzarlo. Por poco huye aterrorizado y abandona la bici con todo y tamales.

Ya los tres relajados, iniciamos la negociación:
-- ¿De qué tienes?
-- “Pues oaxaqueños: verdes, rojos y de rajas”
-- El Profesor hace su elección: “2 verdes y 2 de rajas y…. pues 2 rojos también”
-- Yo hago la mía: Igual que este.
-- ¿Cuánto es?
Ahí notamos un gran problema: en nuestras pijamas, no hay bolsa alguna para traer la cartera.

El Profesor que es muy buen negociador y con la bolsa de tamales en las manos, le solicita al tamalero regresar a la puerta de la casa para ir por la lana y liquidar nuestro próximo consumo o no le pagamos.

El pobre tamalero que ya le había pedaleado como 30 metros de subida nos observa con cara de “estos están locos, yo no vuelvo a subir esta calle, pero de que les cobro, ¡les cobro!”.

Total, el tamalero recorrió de regreso y de bajada la calle para recolectar el fruto de su venta. Yo pagué, porqué el Profesor no recordaba dónde estaba su cartera y menos su pantalón, además de que ya estaba sentado en la mesa comiéndose su primer tamal.

Si tienen un amigo como El Profesor, prevean cualquier posible emergencia nocturna o de madrugada.

Siempre usen pijama con bolsa y tengan la cartera a la mano.

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PD. Como no me pelan ni sábado ni domingo, nos leemos el lunes.

jueves, 8 de noviembre de 2012

No soy Modelo

Solo una vez me dejé y no lo vuelvo a hacer.

Ya estaba bien bañadito, peinado, vestido con traje oscuro, corbata gris Oxford, calcetín negro y zapato reluciente. Hagan de cuenta el 007, pero un poco pasadito de peso y desarmado.
Mi Chiquita, estaba arreglada, peinada, pintada, vestida de blanco (ya se la imaginaron en mi boda) y con una sonrisota de oreja a oreja. Seguro pensando: “este ya no se me escapó”.

Afuera de la Iglesia, hace un calor como de 75° centígrados (así lo siento yo porqué  nunca uso traje y corbata) y el torturador fotógrafo nos acomoda a pleno rayo del quemante sol y dice: “Así van a salir bien alumbrados”

Inician las indicaciones del profesional de la cámara:
-- Señorita, a la derecha, tu (o sea yo) atrasito de ella. -- Que nos ponemos.
-- Mejor uno junto al otro. -- Que nos ponemos.
-- Señorita, usted está perfecta (pensé que me la quería “bajar” el cínico); tu, mete la panza. --¿A dónde? Si atrás de la panza ya está lleno.
-- Mejor de lado, con el brazo doblado y que se vea la manga de la camisa. Yo pienso: ¿Me tendré que arremangar el saco?
-- A ver sonríe inclinando un poco la cabeza. Aquí si ya estoy a punto de recordarle a su progenitora…..

Imagínense, la panza metida (el esfuerzo es brutal) enseña la manga de la camisa con el brazo doblado, (saco arremangado) y sonríe con la cabeza inclinada…… Se pasó y por poco me da tortícolis. La verdad con tortícolis, la noche de bodas no iba a estar padre.

Mientras tanto, el calor arrecia, por el patio de la Iglesia, pasa un paletero de esos de carrito y yo con la lengua reseca de tanto sonreír, que me lanzo a ver de ¿qué tiene?
No pude dar ni un paso cuando siento el jalón en mi traje y escucho de Mi Chiquita: “¿A dónde vas?” (Esto lo ha repetido como 765,984 veces desde que aquel día). Pues por una paleta, que tengo sed y calor. Indignada me dice “Te vas a manchar el traje y la corbata, como siempre. Además todavía faltan fotos.”
Solo atino a pensar: ¿Más fotos? ¿Qué este fotógrafo las ira a vender a alguna revista del corazón?
Ni modo, sin paleta, muerto de sed y calor, a posar otra vez.

Las fotos salieron retebién, pero mi sonrisa es 100% de pose, tenía más panza de la que sale en las fotos y no supe si fue por el photoshop o por mi esfuerzo. Ahora sé que puedo aguantar la respiración como buzo profesional, manteniendo la panza semioculta y sí salió la manga de mi camisa.
No me dejaron comer paleta, tenía sudor en toda mi cuerpecito y el de la cabeza no se nota porqué me lo secaba cada 30 segundos. Todavía ni siquiera empezaba la Ceremonia.

Definitivo: No soy modelo.
 
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