miércoles, 14 de noviembre de 2012

El Verdadero Amor de la Mujer

¿Qué dijeron los lectores? Este ya se va a echar unas autoporras….. NO
¿Qué dijeron las lectoras? Este se va a poner poético…………..NO
Durante algunos años muy recientes, he ido descubriendo que el Verdadero Amor de las Mujeres es …. Su Celular o ya conocido como Smartphone.

Lo cuidan más que a sus hijos y marido, le sonríen más que a cualquiera de sus compañeros de trabajo, lo acarician más que al perro o en su caso gato, que ya se sienten desplazados como mascotas y finalmente le dedican más tiempo a él, que al maquillaje (que ya toma su tiempecito y lo usan mientras se ponen más bonitas).

Méndigo aparato, hace bssss y ella corre a atenderlo, uno pide, ruega, suplica e implora atención y hay que esperar a que termine de atender a su celular.
Hay las super expertas, que usan desde las llamadas, pasando por los chats y hasta el GPS.
A mi me cae muy gordo el GPS, es como traer otro hombre en el coche y a él si le hace caso tu media naranja. Se ve que no saben de las habilidades masculinas para llegar a algún lugar, aunque te gastes completito el tanque de gasolina dando vueltas y buscando el lugar de llegada, NUNCA necesitas preguntar ¿cómo llegar? Y menos a un aparato comunicador.

Se me hace que el chat, fue inventado por alguna fémina con altas necesidades de comunicación escrita, que sentía esa necesidad de saber que dicen 34 amigas al mismo tiempo y que esto quedara registrado para revisarlo y pueda ser utilizado, para bien o para mal, según la actitud de cualquier otra escribiente.

Acá su Conocedor y mi descendencia hemos sufrido los estragos causados por el celular de Mi Chiquita…. Suena como 3,429 veces por hora. Si estás sentado con la familia en la mesa, hambrientos y dispuestos a devorar algún manjar, suena el méndigo celular. 

Ya comiste frío, tarde y solo platicamos entre 3 y no entre 4. Además, terminas antes de que acabe la llamada, chat o no sé que otro tipo de comunicación y al terminar, recibes la reclamación: ¿Por qué no me esperaron? ¡Siempre tengo que comer sola!

Esto sucede durante la comida, cena, plática nocturna, vacaciones, visita a casa de los cuates, en algún restaurante, de visita con parientes y hasta en el mercado.
El colmo ya fue en casa de experta usuaria de estas tecnologías, en la que les enseñó a usar una teleconferencia múltiple, para que todas se vieran sus caritas mientras platican. Para la prueba, que se arrancan tres amigas, cada una a una esquina de la sala y empiezan a platicar sin quitarle la vista a su amor (léase su celular) y todas muertas de risa, solo decían al mismo tiempo: ¡Está padrísimo!
Mientras tanto, tres maridos, ni caso hacemos a la tecnología y seguimos botaneando, copeando y conviviendo.
Nótese que aquí no incluyo las 5 a 7 horas de llamadas diarias de Mi Chiquita a y de su mami, por el teléfono fijo. Ese es otro tema.
 
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