jueves, 20 de diciembre de 2012

El Fin del Mundo y yo con tantos pendientes.

Dicen que los Mayas dijeron que mañana se acaba el mundo……..
Me sobran unas cuantas horas para resolver una bola de pendientes que tengo y no puedo dejar de solucionar.

Todavía no defino, cómo voy a cocinar el jamón para la cena navideña… eso no puede esperar o voy a tener que cenar romeritos.
Me urge aprender a tocar el pandero, luego les platico de un pretendido grupito musical que estamos formando, El Profesor, Rafael, Patricio y su Conocedor.
Ya tengo que abrir un restaurante con especialidades del Conocedor. ¿Les late?
Tengo que aguantar 45 minutos en la bici sin echar el bofe, casi expulsando el pulmón.
Ya tengo que liquidar la deuda de “la tarjeta”, me choca pagar intereses.
Hay pendientes varias cenas con amigos que no he visto en varios meses. Se me hace que hoy voy a comer como loco.
Tengo que aprender a jugar FIFA 2013, para de perdis meterle un gol a Mi Oso, nunca le he ganado un juego y ni juntos no podemos con el méndigo Patricio y su papá Jorge.
Urge aprenderse las canciones de 1D para cantar a dueto con La Cachorra. Ella se las sabe todas y yo solo me aprendí “Like a Virgin” de Madonna, que no le inspira nada.
Tengo que llevar mi pantalón nuevo al sastre, me queda de peluche en la cintura pero las piernas son como para Michael Jordan.
Tengo que marcarle a Shakira para felicitarla por el próximo bebé. (Chin, no fue mío)

Hay otros pendientes que sí voy resolviendo a diario: todos los días beso a mis cachorros, molesto a Mi Chiquita y le hablo a algún amigo.  Además de cocinar algo rico y diferente para el que le toque y por supuesto trabajar.

¿Qué harían si tuvieran la certeza de que mañana pufff?
Yo, lo mismo que hago diario y no quiero construir un Bunker.

A mí se me hace que los mayas nada más nos están tanteando. ¿Se imaginan planear una pachanga mundial con tanta anticipación?

Yo los voy a mandar (a los antiguos Mayas) a que me saluden a su mamita chula, seguro van a posponer su evento varios siglos y solo lo hicieron para que nos dieran calambres y no los olvidáramos.

¿Qué nos les parecieron suficientemente impactantes las pirámides que dejaron acomodadas como tiradero de piedrotas?

Mejor para recordarlos, hay que preparar unos panuchos de relleno negro, tacos de cochinita, un queso relleno, unos papadzules y un Poc Chuc. Y para brindar un Xtabentun y tres Montejo.
También se me ocurre otro pendientito. ¿Qué tal si inventamos una profecía que diga que el mundo se va a acabar el 12 de mayo, 7048?

¡Corran la voz! El Conocedor ha hablado y dijo que el mundo finalizará el 12 de mayo, 7048, basado en cálculos matemáticos que detallan el consumo creciente de trompos de Tacos al Pastor en la ciudad de México, después el país y finalmente alcanzando al mundo con cataclismos nada dietéticos.

Inicia la “Era del Empache” y terminará ese fatídico día……..O escogemos otra fecha que caiga en sábado para molestar más.

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Música

Desde que tengo memoria, la música ha sido parte de mi hogar y mis amigos, si no hay música no es lo mismo.

Ya hace algunos ayeres, Cacho fue mi primer socio para “alquilar” (no sean mal pensados, así se le decía al servicio de poner música grabada en fiestas y como hasta la fecha ninguno toca algún instrumento y menos canta, pues era grabada), después de un par de años me heredó a sus hermanos: Rafael y Sergio.
Con estos tres aprendí que no hay música mala, que cualquier canción, melodía u obra magistral requiere de un ser con sensibilidad especial, que logra transmitir un mensaje y muchas veces sentimientos, a través de letra y armonía.

Como somos de la época Disco (ni se hagan los muy jóvenes, que todavía se sigue poniendo en los antros), no nos gustaba la música en español (qué brutos ¿verdad?). La tendencia a escucharla y apreciarla nos “obligó” a hacerla sonar en nuestras potentes bocinas y así, se integraron a nuestro repertorio, desde baladas y boleros, hasta cumbias y Cha Cha Chas, al principio en Bodas y 15-Años, a las que iban los “señores mayores” y no bailaban Disco Music.
En aquella época, yo ponía las lentas (tiempo bautizado por Daniel como la “Hora del Tallarín”). Hoy dicen que hasta provoqué embarazos no deseados.
Rafael y Sergio que tienen mucho más ritmo y le movían mejor a las tornamesas, ponían la música para bailar y muy bien “mezclada”.

Con nuestros servicios, hicimos que muchísima gente se divirtiera, que conviviera, bailara y disfrutara unas horas de pachanga, que a la fecha recuerdan y nos recuerdan. Lo mejor es que nosotros también lo disfrutamos muchísimo junto a unos 20 gorrones que nos acompañaban a cada “alquilada”.

Hoy ya oigo de todo, mi amigo El Profesor toca música clásica en piano (de verdad toca rete bien y me invita de gorra),
soy amigo de Álvaro Carrillo Jr. con quién he compartido varias veladas escuchándolo cantar música de su padre (me encanta El Andariego),
soy superfan de José Alfredo desde que escuché por primera vez “Ella” y para mí “Sigue siendo el Rey”.

Eso sí, lo de la bailada se lo dejo a cualquier otro…. Si un día quieren ver a un humano imitando a un oso de circo bielorruso, entumido y bailando,  díganle a Mi Chiquita que me saque a bailar.

Seguro han bailado “No rompas más”, bueno pues si quieren terminar la canción sin lesiones en las espinillas, bailen lejos de mí. Con YMCA, mejor hagan como boxeo de sombra por qué no respondo chipote con sangre. Y si de mala suerte les toca estar junto a mí mientras suena el Can Can, ¡corran por sus vidas!

Para evitar lastimados y mentadas muy merecidas, mejor dejo que bailen los demás mientras botaneo y echo taco de ojo entre las bailarinas.

La música une a la gente, la hace bailar, soñar, reír, pensar y (aunque a mí no me gusta) llorar.

Un tip al sexo masculino: Al que baila, nunca le falta pareja, así como al que cocina tampoco.

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martes, 18 de diciembre de 2012

Los Regalitos

Para esta época Navideña, ¿Cuántos roperazos han reciclado? ¿Cuántos detallitos tienen por si los visita alguien? ¿Cuántos regalos les costaron su lanita y no saben si le gustaron a los que los recibieron? ¿Cuántos han recibido y no les gustaron?

Yo muchísimos, tengo desde recuerditos de bodas y bautizos, hasta centros de mesa “robados” porqué estaban bien bonitos, hay cajitas de dulces y tarros con sobrecito de cocoa, también me encontré una corbata de la época A GoGo. Eso es lo que tengo para regalar en caso de emergencia. (Ni sueñen con mi Cajita de Chocolates, de esos les invito en mi casa). Si les toca uno de esos, no me reclamen, yo no reclamé.

Parezco mal agradecido, pero me han regalado unas cosas, que no me imagino usando: Unos calcetines multicolores con deditos independientes y cada dedo debe entrar como guante. Me da claustrofobia nada más de imaginármelos puestos. Están en el closet.

También recibí unas pantuflas de peluche verde con uñas de dragón anaranjadas, me cayeron muy simpáticas, pero las usé dos pasos antes de tropezar y darme un guamazo en las rodillas. Están en el closet.

Me tocó un suéter rayado, que si me lo pongo, parezco Pavarotti usando un suéter de César Costa, sin cantar como ninguno de los dos y sintiéndome como jamón bien vestido para invierno. Está en el closet.

He visto algunos de los detallitos que le dan a mi Chiquita y solo pienso…. No manchen, ya la van a cortar del grupito de esas amigas o de verdad no la quieren. Imaginen una cajita cubierta de terciopelo rosa con una sirena bailando arriba de ella al ritmo de la Sirenita de Rigo. Está en el closet.

También la han tocado unas paletas de esas de caramelo, con diámetro de 40 cm, que cuesta un trabajo cargar y que si te la llegas a devorar, sufrirás un coma diabético. Terminan en la basura, por qué no caben en el closet, nadie se las comió y ya se veían muy sudadas con el jarabe, ese que se hace en los caramelos viejos, saliendo por todos lados.

Soy pésimo para eso de regalar, no tengo idea de lo que les gusta a los demás (a menos que sea comida), menos idea tengo de las tallas. Hasta hoy no he iniciado una conversación preguntando: ¿Qué talla de cintura eres? o con más confianza ¿De qué tamaño tienes la patas?

Segurito les han tocado los intercambios, en serio y en broma. (Cuando ves los regalos no sabes de cuál es cuál.)

En esos clásicos juegos de intercambios, le sale a uno el avaro que lleva dentro, peleas por él que te late más como si fuera la tiara de diamantes de Lady Di o la camiseta de Messi con todo y autógrafo certificado. Si te lo quitan, sientes que se va una posesión invaluable y te queda la sensación de pérdida terrible. (Ni idea tienes que hay adentro de la caja, pero así se siente.)

Al finalizar las rondas de robo de regalos y el inicio de la parte donde todos enseñan lo que les tocó, mueres de risa, cuando a la cuñada de tu Prima (la méndiga te quitó muy sonriente tu caja) le toca una bolsa de canicas de las Chivas. Más te ríes cuando todos gritan: ¡Que se las ponga, que se las ponga!
Nunca falta que un regalo es una tanga con la cara de Santa en el triangulito mayor…..y le toca a la tia-abuela que acaba de cumplir 87 añitos y todos vuelven a gritar: ¡Que se las ponga, que se las ponga! Lo malo es que sí se la pone, pero como collar quedando Santa de cabeza.
Tampoco falta el condón, que le toca al sobrino de 7 años que emocionado lo infla como globo, logrando un color altamente colorado en la cara de su mamá.

Al primo de 18 años, le toca la Barbie pirata del tianguis, a la abuelita le toca una corbata de Mickey, al tío le tocan unos boxers, que se pone arriba del pantalón y así se queda toda la cena, la tía más religiosa, recibe un Playboy de los viejitos, arrugado y en ya muy mal estado…. Y así todos reciben su regalo del intercambio.
Los más inteligentes son los niños que cambian el que les tocó por uno que se apega más a sus gustos.

Hoy mi Má (que dice que es una santa, pero ni tanto) me preguntó sobre los gustos de La Cachorra y del Oso de Peluche “para ver que les regala”. Yo le sugerí que unas vacaciones de 2 semanas a la Riviera Maya para 4 personas le iban a encantar a La Cachorra y que al Oso le encanta el Mini de 4 puertas. No me la mentó porqué se le regresa…. Y no es nada wey.

Pero ya en serio: Si le dije que les regalara algo que pudiera compartir con ellos, no tiene que ser costoso, no tiene que ser sofisticado, solo debe contener la posibilidad de vivir con ellos un rato y que todos los disfruten. Sugerí que le regalara a La Cachorra (que es MiniChef) un paquete para hacer galletas con los demás ingredientes que se requieran y que la invite a prepararlas juntas.
Para el Oso, le sugerí que le comprara un rompecabezas de los Angry Birds con un sobre de palomitas para invitarlo a armarlo juntos mientras botanean palomitas.

Estos no los van a guardar en el closet, pero si en su memoria.

Si me quieren regalar algo y no les alcanza para el Mini de 4 puertas, regálenme parte de su tiempo, juntos armamos el regalo y nos la pasamos de pelos además de que nunca voy a guardarlo en el closet.

Yo los ofrezco de regalo lo mismo, así no gastamos y no ocupan espacio en su closet.

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lunes, 17 de diciembre de 2012

La Relatividad del Tiempo

Ni modo, Dios que es muy sabio me hizo hombre o hubiera sido la única mujer fea y la más fodonga del mundo.
Con eso de que soy del sexo masculino, tengo características muy diferentes a las del otro sexo. Una de las que les voy a platicar es la percepción del tiempo, su uso y abuso. Ahí voy.

A algún ocioso babilónico, se le ocurrió observar a la luna y empezar a medir el tiempo por medio de un calendario lunar (estoy segurísimo que ere babilónico y no babilónica). A partir de ese momento, los de mi sexo, empezamos a sufrir.

Ya muy modernos, tenemos desde siglos hasta segundos, pero hoy solo hablaremos de los minutos.
Bellas todas, un minuto dura sesenta segundos y ni uno más, si no me creen, verifíquenlo en un relojito (chequen en sus celulares, todos tienen relojes y todas traen celular aunque sea viejito).
Cuando a uno le dicen: “A las nueve nos vamos a la cena en casa de la Puquis.” Debes estar listo, bañado y perfumado a las nueve. Pasan varios minutos más y ella está revisando “¿qué se va a poner?”…… Yo solo pienso que para que me dijeron que a las nueve, hubiera seguido viendo la tele echadote y con mi light. Pasan cerca de 45 minutos de 60 segundos cada uno y me indica:

-¡Qué esperas, te dije que a las nueve!
Yo, seguro de mi mismo contesto: Yo ya estaba listo desde hace mucho.
-Me tardé por tu culpa, como no tengo nada que ponerme tuve que buscar muchísimo.
-No te enojes, luego vamos al tianguis.
-Menso, no es chiste, ya vámonos.

En ese momento sucede un imprevisto. Ella preocupada expresa: ¿Dónde dejé el celular?... No me puedo ir sin él, a lo mejor algo me tiene que platicar mi mami y si no le contesto se va a preocupar. En un minuto (O sea 60 segundos) lo encuentro.

Yo me siento en la escalera mientras escucho un rumor como de tsunami en la recámara, asustado corro a ver si no le pasó nada. No hay daños visibles, solo veo volar como 10 vestidos que se probó antes de vestirse, una bota pasa volando cerca de mi cabeza con peligro de ser degollado, hay como seis bolsas regadas por todos lados y abre una por una para buscar su aparato comunicador, hasta que me dice “márcame para encontrarlo”. Para esto ya pasaron más de 10 minutos. Obediente le marco y el celular suena……. en la cocina.

Cincuenta y cinco minutos después de la hora marcada nos dirigimos a casa de la Puquis y como ya se hizo tarde, pues el tráfico está más ligerón, al llegar encontramos lugar cerquita de la puerta de la anfitriona y me estaciono como taxista a la primera. Ahí empieza otro minuto.

-Espérame un minuto en lo que me doy una peinadita y checo el maquillaje.
Solo pienso ¿Y los 55 minutos de retraso, de qué sirvieron?
Después de unos cuatro minutos, me empieza a dar sueñito sentado en el lugar del piloto y por error pregunto: ¿Ya estás lista?
-Yo no soy como tú que no le importa ir fachoso a todos lados. Espérate un minuto.
Otra vez pienso: ¡Chin otro minuto! Y empiezo a revisar la calle, no sea que nos vayan a asaltar por estar ahí afuera o que nos agarre la patrulla y nos acuse de faltas a la moral sin goce alguno.
10 minutos después de estacionarnos (también de 60 segundos cada uno), por fin vamos a acceder a la reunión con hartas ganas de botanear y cotorrear con el compadre.

En la mera puerta me dice: “Espérate tantito, ¿Me veo bien?”
Ya la experiencia me indica, qué debo contestar si quiero botana en menos de 30 minutos de posibles retoques en el coche: ¡Te ves mirreinísima!
Pues que entramos y sorpresa; ¡No ha llegado ningún otro convidado!
El compadre nos recibe y ofrece bebidas y viandas que luego, luego acepto.
Mi Chiquita pregunta: “¿Y la Puquis?”
El sufrido compadre solo dice: “Me dijo que en un minuto baja, que está terminando de arreglarse.”

Conforme llegan las parejas invitadas, reconozco las caras de los hombres que pasaron por varios minutos femeninos (de mucho más de sesenta segundos), donde sus rostros reflejan una sed y hambre generadas desde hace un par de horas estando ellos ya listos.

Al final como a las 5 de la mañana, ya nada más falta el Goodbye Tour.

Recordatorio: Un minuto equivale a sesenta segundos.

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viernes, 14 de diciembre de 2012

Al palenque a ver al Potrillo

Lo que tiene uno que hacer por culpa de Mi Chiquita que está enamorada de Alejandro Fernandez. Otra loca igual de enamorada es Bere y ya de pasadita, mi suegrita también le quiere echar los perros.

Pues que El Potrillo va al palenque en Cuernavaca. Y que Bere le llama a mi Chiquita para avisarle que no pueden faltar a la cita. Par de méndigas, ni avisaron a sus respectivos consortes que teníamos que pagar una lana porqué habían comprado los boletos más cercanos al escenario y así El Potrillo las iba a ver y seguro se enamora de ellas.

Polo, que es un santo y tiene muy consentida a Bere, pagó todos los boletos (así cualquiera queda comprometido). Yo solo recibo instrucciones sorpresa para depositarle a Polo nuestro adeudo junto con la noticia que su mami no se lo puede perder y también va.
Aquí debo reconocer que Polo me insistía mucho en ir, yo no lo entendí hasta que terminó el concierto.

Como El Potrillo casi no tiene fans, nos estacionamos como a 12 km de la entrada porqué ya no había lugar, el calor de la ciudad de la eterna primavera era salvaje, cuando llegamos a la entrada yo ya iba todo sudado y más cansado que un camello cruzando el Sahara.
El grupito estaba formado por 6 parejas que sedientos y acalorados empezamos a pedir bebidas motivantes para medio enfriarnos. Yo pedí 2 refrescos en lata bien fríos, con ellos acaricié mi cabeza que estaba llegando a los 40°C con peligro de convulsión. Todavía faltaban como 2 horas para que iniciara el concierto.

Durante 2 horas suceden varios accidentes:
1-    Solo había una paloma en todo el foro, pero con chorrillo y una puntería casi perfecta, le atinó a mi suegrita como 10 veces (todos los demás salimos intactos)
2-    Perdí como 200 pesos en el Bingo, no le atiné a un solo número.
3-    Los gallos tampoco rindieron mayores utilidades.
4-    El calor arrecia y yo pido más refrescos para enfriar mi cabecita.
5-    Mi suegro ya debe estar delirando, fue el único que pidió un café caliente en todo el auditorio.
6-    A Polo lo agarraron de barman y se la pasó sirviendo copas a la oncena de sedientos acompañantes sentados en la misma fila.

Ya instalados me acerco a Polo para preguntarle porqué de la insistencia en ir a ver a Alejandro Fernández. Me gusta mucho su música, pero no soy fan de las multitudes.
Polo solo dijo: Voltea para atrás.

¡Madre Mía! En el graderío habíamos como chorromil asistentes, el 85% eran mujeres, de ese 85% como el 90% venían muy ventiladas (primera ventaja del calorón) además casi el 100% estaban retebién, el taco de ojo iniciaba y con muy buenas expectativas.
Que sale El Potrillo, que empiezan una bola de féminas a gritarle desde: ¡Quiero tener un hijo tuyo! hasta ¡Papito ven con mamita! y otras que no puedo repetir…. Son retepeladas, yo que El Potrillo si me hubiera ruborizado.

Empieza la cantada (canta retebien) que dura como 4 horas (sin repetir canción). En algunas hasta se equivocó y su público más le gritaba. Movía la bota tantito y todas gritan, se quita el saco y todas gritan, se lo vuelva a poner y todas gritan. Haga lo que haga, todas gritan.
Cuando empezó a cantar yo estaba sentadito, pero como todas las gritonas se paran, pues te paras tú o no ves nada. Al voltear a mi alrededor empiezo a observar múltiples intentos de stripteases o como se escriba, el caso es que empezaron a llover brassieres por todos lados (yo que El Potrillo ponía tienda de lencería).

Las tres damitas con las que fui, gritaban como enloquecidas, Bere medio lloraba  mientras desparramaba pulmón gritando ¡PAPIIIIITO!, Mi Chiquita se jalaba la cabellera y pegó un alarido:  ¡PAPASOOOOTE! y su mami en posición de ligue en antro, con una mano en la cintura, la otra en la rodilla ligeramente inclinada y de ladito gritaba: ¡CHEEEENTE, ES MI SUEGRO! Seguro Don Vicente se despertó muy alterado en Guadalajara ante semejante grito.
Ante mi azoro, Polo me vuelve a decir: “Voltea patrás.”

Al voltear vi que como tres mil mujeres, “me” gritaban todo tipo de declaraciones amorosas y proposiciones indecorosas. Aunque uno esté acostumbrado, se sienten hasta escalofríos, ni en mis mejores épocas me gritaron tantas, tanto y al mismo tiempo. Estoy casi seguro que los gritos eran dirigidos a mí, debido a mi silueta tipo tamal y no al Potrillo.

Al terminar el espectáculo, mientras las tres locas comentaban que El Potrillo les había mandado un beso directito a cada una de ellas y ya había caído ante sus encantos, solo le comenté a Polo:

¡Vale la pena el show y El Potrillo también canta de pelos!
 
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jueves, 13 de diciembre de 2012

Maratón Culinario Guadalupe-Reyes

Mi amigo Alex, que vive al norte de la frontera y sufre por las fotos que subo, me pide asesoría para pasar esta temporada tan compleja en eso de la alimentación. No soy tan Conocedor, pero si soy un buen tragón y además aventurero en esto de probar.

Calculemos: del 12 de diciembre, 2012 al 6 de enero, 2013 hay: 25 días, con al menos 3 comidas por día, lo que nos da 75 oportunidades de degustar algún platillo sin remordimiento. Le podemos quitar 5 comidas de las que no nos salvamos. Solo nos sobran 70 opciones.
Lo que hay que evitar, porqué seguro te toca alguno en la cena de Noche Buena o en la comida Navideña, la cena de Fin de Año, la comida del Año Nuevo y la cena de Reyes es: Pavo, romeritos, bacalao, ensalada de manzana, pasta, ensaladas varias, buñuelos, jamón horneado, pierna y lomo mechados, tamales, rosca, champurrado, atole y variedades de pasteles y postres que seguramente habrá en alguna de estas comidas.

Empieza el reto (aprovechando lo de no tener remordimientos) de las 70 opciones que tenemos, 25 son desayunos, 23 comidas y 22 cenas.

Empecemos con los desayunos.
Seguro siempre desayunas: Papaya, yogurt, café, lechita, cereal y así puras cosas sanas.
Van algunas de mis sugerencias para desayunar esta temporada:
Chilaquiles pero con salsa chile ancho y papitas fritas acompañados de chuleta ahumada.
Sincronizadas, pero de tinga con queso fresco.
Quesadillas de chorizo bañadas en salsa de frijol.
Es temporada de fresa, que tal un pan hojaldrado con fresas y nueces al horno.
La mejor de todas, visiten diferentes mercados populares, párense donde hay más gente y reciban asesoría del que esté preparando los alimentos. Vayan antes de las 11.00 AM o les van a cambiar el menú por el de la comida.
Comidas: Aquí la variedad es enorme, coman lo que nunca han comido. Puede ser algún platillo Indio como el Vada pav (que es puré de patata con forma esférica y fritas servidas en un bollo (pav) aderezado con diversos condimentos) o un Reker Noruego, que son camarones pelados, colócalos sobre pan blanco, ponle jugo de limón recién exprimido, mayonesa por encima y adereza el plato con eneldo.
También deben probar algo local, que no hayan probado nunca: Esto en cada ciudad donde residen. Acá se me antojan unas Criadillas, que nunca he probado.
Les sugiero recorrer barrios diferentes (no se metan en los peligrosos) y paren donde haya mucha gente (esto nunca falla) y pidan las especialidades. Cada zona ofrece muchas posibilidades y casi nunca salimos de nuestra rutina. Hay que experimentar.

Cenas: Estas son las comidas que más se comparten en estas temporadas, a mi me gusta la botaniza y variadita.
Muchas veces se hacen papitas cambray fritas con ajo y perejil. Cambia las papas por coliflor…..mmmmm.
Prepárate unas salchichas (de las que más te gustes) asadas al albañil, con chile serrano y cebollita, acompáñalas con tortillas taqueras.
Cazuela de mariscos, en la cazuela fríes los mariscos con ajo y cebolla agregándole la salsa que más te guste.
Pan con quesos: En un pan campesino grandote, rebanas una tapa, quitas el migajón y rellenas con los quesos que más te gusten. Un minuto al micro y después unos 5 minutos al horno tradicional. Le puedes poner también una lata de ostiones o de lo que tengas, también pueden ser vegetales.
Alcachofas al horno: Cuécelas, las partes a la mitad, le quitas las espinitas, las bañas de aceite de oliva y le pones lo que se te ocurra encima (jamón, queso, mariscos, ajo, cebolla) y las metes al horno unos 10 minutos.
Para la cena callejera, hay que buscar locales semifijos, otra vez donde haya mucha gente y probar poquito en por lo menos tres cercanos. Cada ciudad tiene sus zonas de comida callejera para noctámbulos.

Para beber, tus opciones son muy grandes también, pero recuerda que hay muchas frutas de temporada que combinan perfectamente. Trata de aprovecharlas.

Muy importante es que si vas a cocinar, lo hagas incluyendo a la familia, te pasas un rato de peluche.
Si lograste terminar el Maratón Guadalupe-Reyes habiendo probado algo nuevo cada día. Ya ganaste, compartiste, viviste y disfrutaste. (Me suena al Blog)

Solo les comento que el Maratón Reyes-Guadalupe es de mayor reto……
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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Señales clarísimas

Sentado en una mesa en reunión con amigos y a medio festín, recibo un patadón por debajo de la mesa de parte de Mi Chiquita …….. Mi reacción (creo que es normal) es decirle: ¿Por qué me pateas? Ella pone esa mirada de inocencia que le sale perfecta y solo responde “¿Yoooo?”
Mi desconcierto crece, si clarito sentí la punta de su bota en mi espinilla, ¿por qué lo estará negando? O peor, ya agarró la jarra y ni cuenta se dio.

No solo son patadas desconcertantes, hay también cejas levantadas al estilo de La Doña, codazos suavecitos pero muy bien colocados, ligeros pellizcos, ojos que casi se desorbitan y muchas otras señas que ni yo, ni muchos colegas del sexo masculino entendemos.

Imaginen que están parados copeando con tres cuates muy cerca de la cantina y no lejos del baño. Mi Chiquita está sentada en la sala rodeada de varias muchachonas y de repente…. Zaz una mirada con ojos que se mueven de un lado para otro….. Yo pienso: Querrá que me mueva de un lado para otro… ¿Qué habrá atrás de mí que quiere ver? Al moverme, ella pone su cara muy conocida de “eres un menso”….. Menos entiendo.
¿Alguna vez les inclinaron la cabeza muy ligeramente? Tampoco sé que significa.

Lo malo no es lo que no entendiste al momento de la patada, lo malo es lo que te reclaman al estar ya solito con ella.
- ¿Qué no entendiste mi señal?
- ¿Cuál señal?
- ¡Pues la patadota que te di!
- Claro que la sentí, pero no entendí por qué me pateas, si no te he hecho nada.
- Te estaba explicando que las quesadillas con chapulines que me iban a servir, te los comieras tu.
- No manches, porqué no me lo dijiste y ya.
- Yo no soy mal educada y la Panchis se hubiera sentido si te lo digo en voz alta; cocina delicioso, pero no me gustan los chapulines.
- ¡Pero estaban buenísimos!
- Pues por eso te pedí que te los comieras tú, a ti te gustan hasta la nana y el buche.
- ¿A qué hora me dijiste?
- Pues con la patada, pero no entiendes nada.

¿Cómo quieren que yo entienda tanto asunto con una patada?

A ver damas: Los hombres solo entendemos palabras y si se puede, no tan enredadas. Las señales que ustedes hacen, son como para que las entiendan nada más ustedes o algún genio conocedor del folclor femenino en su máxima expresión. No hay que ser, sean más explícitas en lo que nos piden.

Lo que si es más interesante, es “su” lenguaje corporal para comunicarse con la comadre, que sí entiende todo y hasta se ríe. Con un roce del dedo anular en la nariz, la comadre ya entendió que llegó “la nueva” del cuñado del anfitrión y está muy exótica. Así se saben o inventan tantas señales que podían crear un nuevo lenguaje con señas.

Queridísimas, si quieren comunicarse a señas con nosotros, porfis organicen un diplomado para aprender. Hasta nombre les sugiero:

Hombres: A descifrar patadas.
 
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