martes, 18 de diciembre de 2012

Los Regalitos

Para esta época Navideña, ¿Cuántos roperazos han reciclado? ¿Cuántos detallitos tienen por si los visita alguien? ¿Cuántos regalos les costaron su lanita y no saben si le gustaron a los que los recibieron? ¿Cuántos han recibido y no les gustaron?

Yo muchísimos, tengo desde recuerditos de bodas y bautizos, hasta centros de mesa “robados” porqué estaban bien bonitos, hay cajitas de dulces y tarros con sobrecito de cocoa, también me encontré una corbata de la época A GoGo. Eso es lo que tengo para regalar en caso de emergencia. (Ni sueñen con mi Cajita de Chocolates, de esos les invito en mi casa). Si les toca uno de esos, no me reclamen, yo no reclamé.

Parezco mal agradecido, pero me han regalado unas cosas, que no me imagino usando: Unos calcetines multicolores con deditos independientes y cada dedo debe entrar como guante. Me da claustrofobia nada más de imaginármelos puestos. Están en el closet.

También recibí unas pantuflas de peluche verde con uñas de dragón anaranjadas, me cayeron muy simpáticas, pero las usé dos pasos antes de tropezar y darme un guamazo en las rodillas. Están en el closet.

Me tocó un suéter rayado, que si me lo pongo, parezco Pavarotti usando un suéter de César Costa, sin cantar como ninguno de los dos y sintiéndome como jamón bien vestido para invierno. Está en el closet.

He visto algunos de los detallitos que le dan a mi Chiquita y solo pienso…. No manchen, ya la van a cortar del grupito de esas amigas o de verdad no la quieren. Imaginen una cajita cubierta de terciopelo rosa con una sirena bailando arriba de ella al ritmo de la Sirenita de Rigo. Está en el closet.

También la han tocado unas paletas de esas de caramelo, con diámetro de 40 cm, que cuesta un trabajo cargar y que si te la llegas a devorar, sufrirás un coma diabético. Terminan en la basura, por qué no caben en el closet, nadie se las comió y ya se veían muy sudadas con el jarabe, ese que se hace en los caramelos viejos, saliendo por todos lados.

Soy pésimo para eso de regalar, no tengo idea de lo que les gusta a los demás (a menos que sea comida), menos idea tengo de las tallas. Hasta hoy no he iniciado una conversación preguntando: ¿Qué talla de cintura eres? o con más confianza ¿De qué tamaño tienes la patas?

Segurito les han tocado los intercambios, en serio y en broma. (Cuando ves los regalos no sabes de cuál es cuál.)

En esos clásicos juegos de intercambios, le sale a uno el avaro que lleva dentro, peleas por él que te late más como si fuera la tiara de diamantes de Lady Di o la camiseta de Messi con todo y autógrafo certificado. Si te lo quitan, sientes que se va una posesión invaluable y te queda la sensación de pérdida terrible. (Ni idea tienes que hay adentro de la caja, pero así se siente.)

Al finalizar las rondas de robo de regalos y el inicio de la parte donde todos enseñan lo que les tocó, mueres de risa, cuando a la cuñada de tu Prima (la méndiga te quitó muy sonriente tu caja) le toca una bolsa de canicas de las Chivas. Más te ríes cuando todos gritan: ¡Que se las ponga, que se las ponga!
Nunca falta que un regalo es una tanga con la cara de Santa en el triangulito mayor…..y le toca a la tia-abuela que acaba de cumplir 87 añitos y todos vuelven a gritar: ¡Que se las ponga, que se las ponga! Lo malo es que sí se la pone, pero como collar quedando Santa de cabeza.
Tampoco falta el condón, que le toca al sobrino de 7 años que emocionado lo infla como globo, logrando un color altamente colorado en la cara de su mamá.

Al primo de 18 años, le toca la Barbie pirata del tianguis, a la abuelita le toca una corbata de Mickey, al tío le tocan unos boxers, que se pone arriba del pantalón y así se queda toda la cena, la tía más religiosa, recibe un Playboy de los viejitos, arrugado y en ya muy mal estado…. Y así todos reciben su regalo del intercambio.
Los más inteligentes son los niños que cambian el que les tocó por uno que se apega más a sus gustos.

Hoy mi Má (que dice que es una santa, pero ni tanto) me preguntó sobre los gustos de La Cachorra y del Oso de Peluche “para ver que les regala”. Yo le sugerí que unas vacaciones de 2 semanas a la Riviera Maya para 4 personas le iban a encantar a La Cachorra y que al Oso le encanta el Mini de 4 puertas. No me la mentó porqué se le regresa…. Y no es nada wey.

Pero ya en serio: Si le dije que les regalara algo que pudiera compartir con ellos, no tiene que ser costoso, no tiene que ser sofisticado, solo debe contener la posibilidad de vivir con ellos un rato y que todos los disfruten. Sugerí que le regalara a La Cachorra (que es MiniChef) un paquete para hacer galletas con los demás ingredientes que se requieran y que la invite a prepararlas juntas.
Para el Oso, le sugerí que le comprara un rompecabezas de los Angry Birds con un sobre de palomitas para invitarlo a armarlo juntos mientras botanean palomitas.

Estos no los van a guardar en el closet, pero si en su memoria.

Si me quieren regalar algo y no les alcanza para el Mini de 4 puertas, regálenme parte de su tiempo, juntos armamos el regalo y nos la pasamos de pelos además de que nunca voy a guardarlo en el closet.

Yo los ofrezco de regalo lo mismo, así no gastamos y no ocupan espacio en su closet.

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!