viernes, 28 de junio de 2013

El Capricho

Este lugar te ofrece unas de las tortas más grandes y ricas en México. Está localizado en Augusto Rodin No 407, 03920 Distrito Federal, México.

Desde hace ya muchos años, han ganado fama como una de las mejores opciones de tortas a la plancha y no solo es fama.

Tienen una muy buena variedad de opciones para seleccionar tu torta, hay desde salchicha o huevo hasta su especialidad: “La Sánchez”. En el intermedio encuentras la Cubana, con pierna jamón y queso, la Hawaiana con queso, jamón y piña,  la Correcaminos con quesos Oaxaca y panela además de pierna española aceite de oliva y orégano, hasta de jamón serrano hay.

La que pido casi siempre es la Sánchez. Una verdadera bomba en telera. Adentro (eso es un decir porqué los ingredientes se salen de la telera), encuentras una ración grande de pierna, una milanesa y queso Oaxaca como para 6 quesadillas. Viene con tu elección de jitomate, aguacate, cebolla y chiles.

Semejante tortón viene partido a la mitad, pero a lo largo. Te la entregan envuelta en papel aluminio, para que no se enfríe y ese corte a lo largo resulta muy benéfico para poder morderla. Yo me la como completa, pero puede alimentar a un par de tragones con facilidad.

Otra de las que me encanta en El Capricho es la Cubana: Esta incluye raciones muy grandes de jamón pierna, queso amarillo y panela, ya saben, acompañadas de su jitomate, aguacate, cebolla y chiles.

Mi tercera preferida es la Cordon Blue, de milanesa, jamón y queso manchego. Cabe aclarar que la milanesa es de carne de cerdo molida y empanizada.

Para los amantes de las tortas, este es un lugar obligatorio, pero tengan cuidado….. las tortas de verdad son GIGANTES. Dicen que la Sánchez pesa alrededor de 1 kg.

Si alguien logra comerse dos tortas (de las que quieran), van a ser mis héroes.

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jueves, 27 de junio de 2013

Los juguetes de los mayorcitos

Ya van a empezar con erotismo….. No, es un ejercicio de memoria para regresar al pasado y acordarnos de algunos juguetes que le tocaron a mi generación.
Ayer me quedé picado con lo de los dulces.

A ningún niño de aquella época le faltaba una pelota Salver, jugabas como 16 horas al día en vacaciones con una sola pelota y en la calle. Solo te podía detener la espina de algún rosal.

Como en aquel entonces no era mal visto eso de jugar con pistolas, había una que me encantaba. Era cámara y pistola, me sentía el 007, también había un radio ametralladora, pero ese era para misiones internacionales.

Se acuerdan de la Super Ball, la primera que me acuerdo que rebotaba como loca, era negra (solo había negras) y era de las “que tenías que tener”.

 

Otro juguete violento que me encantaba eran los boxeadores tipo robot, que manejabas con unas palancas y botones. Cuando le dabas al contrario, se le botaba la cabeza y ganabas.

 
Que tal el View Master, era como ver videos en 3D. También estaba en Sargento Stony, primo medio “tronco” (no se le movían las piernas) del hombre de acción, que hasta barba tenía.

¿Quién no tuvo su Chooper o las Horripicosas o el Verti Bird?

Me falta comentarles de los juguetes que te encontrabas en Kermeses y mercaditos, como los luchadores de plástico, el buzo que echaba burbujas el Cohete Lunar que llenabas de fulminantes y los carritos impulsados por globo.

No podía falta Memín Pinguin (que yo le decía pingüin) y se hacía del 2 en público.

 

Como soy niño, me acuerdo más de juguetes para hombrecitos, pero tengo hermanas, que jugaron con Juanita Pérez, bisabuela de la American Girl que seguro se pasó de mojada y logró el sueño americano.

Si eres niña seguro hiciste pastelitos calentados por foco en el Horno Mágico.

Ambos sexos, disfrutamos en la calle el Sky Ski y el más avanzado Sky Kart. Esto hasta que apareció la Avalancha y los sustituyó con muchas ventajas como su freno de palanca y volante. Todos usamos patines de ruedas de metal que fregaban tus zapatos con esas agarraderas que apretabas con una "mariposa".
 
Ya que hicimos este jueguito de memoria, platíquenme ¿con qué jugaron ustedes? No importa de la generación que sean.
Juguetes son Juguetes.

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miércoles, 26 de junio de 2013

¿Me das un peso para comprar dulces?

Ya llovió, pero en mi infancia así le decías a tu papá o mamá, para ir a la tienda (Ni OXXOs había) de la esquina a comprar dulces. Recuerdo que para ver al “Hombre llegar a la luna” nos compramos unos Tuinky de vainilla allá por 1969.
Traían juguetes para armar, como camioncitos y cosas así. Los Submarinos Marinela incluían submarinos diferentes para armar.

Haciendo memoria, con un peso te alcanzaban una bola de cosas.
¿Se acuerdan de los chicles Motitas? A mí me gustaban el de uva y el de plátano, además se podía hacer “bombas” con ellos a riesgo de que se te pegara en el pelo y quedaras pelón después del regaño materno y la visita al peluquero extirpador de chicle.

Otra delicia eran los Kori, unos chiclosos de chocolate, que al morderlos sentías que las muelas se quedaban en el chiclosos y tu chimuelo.

Otro desaparecido que me encantaba era el Jamoncillo Wongs, era como el bisabuelo del Bubulubu, pero bueno. Su jalea como de chabacano, el malvavisco suavecito y cubierto de chocolate de verdad. Señor Wongs, no sea mala onda y sáquelos al mercado otra vez, le aseguro al menos un cliente.

Cuando visitabas al Doc y solamente si no llorabas, te tocaba tu paleta Charms, además gratis.

Algunos menores de 30 años ni idea tienen de lo que era enfrentarse a un verdadero pirulí. De esos de colores, de caramelo medio aguado, envueltos en celofán. Ya era un triunfo quitarles el papel y luego, se te pegaban en los dientes como por unas 3 horas. Conforme los ibas disfrutando, se hacían más largos (mal pensados) y llegaban a medir unos 30 cm (su tamaño original era como de 12 cm).
Si mi cajita hubiera nacido en esa época, hubiera tenido Vaquita LUXUS, Lunetas Duval y Carlos V pero con envoltura café.

Me tocó el lanzamiento de los Chocorroles, con un anuncio de una bola de escuincles de muchos países que cantaban “Choco Chocorroles pastelitos, Choco Chocorroles enrolladitos, rica mermelada muy sabrosa, relleno cremoso que se antoja”.

Hoy veo muchísimas golosinas (no se pueden llamar “dulces”) con chilito, entonces solo había Miguelito en polvo y líquido para llenar la bolsa de cacahuates japoneses y el Salím y Chilím. Si alguien se acuerda de otro, que me ilustre.

Si fuera un chamaquillo imberbe de la actualidad, pediría veinte pesos, para ir a comprar “agrios”. Me alcanzaría para menos cosas y me iban a dar unas agruras como de adulto bebedor y fumador.

Seguro mis retoños se van a acordar de “sus” dulces y van a decir que los de sus hijos están rete feos y tienen unos nombres horribles como: Cachetadas, Escuincles, Pelón Pelo Rico, Mangomitas, Vikingos, Taquis y así.

Como buen tragón que se adapta a lo que haya, pues le entro a los actuales: Cookies & Cream, a los Winnies (son como Sugus) y a otros así.

El caso es que hoy pediría a mi Pa: Me das veinte pesos para ir por agrios al OXXO.

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martes, 25 de junio de 2013

Mis Colecciones

Siempre han sido causa de problemas maritales, no le gustan a Mi Chiquita y me pone cara de “ya compraste otra porquería que no sirve para nada, solo para tener algo más que limpiar”. ¿Qué se le hace?

He visto varias veces el programa ese donde salen unos “locos” acumuladores de cosas, desde gatos, hasta basura. Todavía no caigo en esos extremos, pero he coleccionado una bola de cosas inservibles y que solo quitan espacio.

Tengo una colección de pins, de esos que agujeran tu ropa, gorra o prenda de vestir y se atoran por atrás (no me albureen).  Estos se guardan en un bote de crema (ya limpio de crema pero no de polvo) y no los he visto desde hace uno 6 años. Son rete importantes y no dejo que nadie los toque (nadie se atreve a meterse con tanto polvo, pero no existe eso de poca precaución).

También cuento con una colección de monedas, metidas en otro bote, pero este de margarina (es el segundo bote, el primero se rompió y fue un regadero de monedas, que para qué les cuento). Todo mi monederío debe valer más por peso que por su valor nominal, estoy esperando a que haya otra crisis metálica y ahí las vendo.

También se me ocurrió coleccionar plumas, no de ave, de las de escribir. Bueno la verdad no era motivo de colección, pero te regalan tantas de estas por todos lados, que se hizo colección y sin querer. Estas desaparecieron un día como por arte de magia y me encontré algunos rastros en la basura. Ya ninguna pintaba ni con papel carbón. Seguro algunos veinteañeros no saben qué es el papel carbón.

Esto no para, tengo también una colección de LPs de los 70s, 80s y 90s (donde llegaron los CDs). Estos están a buen resguardo y muy vigilados. Ni tornamesa tengo para oírlos, pero los quiero con mucho amor. Como no tengo tornamesa, pues que inicio la colección de Cds….. Y que llega la música por Internet (méndigos, me han hecho comprar la misma canción al menos tres veces.)

Además de lo que yo agarro y guardo, me tocó de herencia de mi abuelo materno, una colección de la Revista Selecciones como de unas 400 revistas, esas si ya me las leí todas (no exagero TODAS) y también están a buen resguardo con harto polvito acumulado. Tengo uno de 1943 y no los vendo.

 Para seguir con eso de la coleccionada, pues que empiezo con una de Llantas Calientes (no sean mal pensado, no estamos hablando de gordas cachondas) son Hot Wheels ya mezclados con Match Box y otras marcas. Tengo un chorro, todos estacionados en una vitrina, mi favorito es el Batimovil de los 60s, que ocupa el lugar de honor. Estos son el principal motivo del pleito marital. Van a creer que mi chiquita no quiere limpiarles las llantas y encerarlos, son más de 800…. Qué poco colaboradora es. Estos se acompañan con otra colección que sirve de unión entre Su Conocedor y mi Oso de Peluche, para organizar carreras clandestinas sin que su madre se entere y hasta apuestas hay. Hagan de cuenta “Rápido y Contento”.
 
La única colección que le gusta a mi Chiquita es las de fotos digitales que tenemos, cada una con la fecha en que fue tomada y ordenadas cronológicamente.

Estoy pensando en empezar a coleccionar alguna otra cosita….
¿Qué opinan de coleccionar insectos vivos?
¿Cabrán en un garrafón de agua?

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domingo, 23 de junio de 2013

El cansancio de un Milusos

Uno que no está acostumbrado a hacer tanta cosa al mismo tiempo, que siempre ha administrado su tiempo con mucha tranquilidad y que normalmente no le gana al prisa, no recordaba lo que era iniciar una nueva aventura gastronómica basada en chilaquiles.

Ya se me había olvidado eso de levantarse a las 5 de la mañana, creo que ni para ir a la escuela despertaba yo tan temprano. También ya se me había olvidado, que muchísima gente está despierta y trabajando a estas horas. Otro olvido perdido en mi memoria es el que hay otras cosas que no se terminan y tienen que seguir siendo atendidas. Déjenme les platico.

Con esto de iniciar Las de Chilaquiles en la Central de Abastos, pues hay que  levantarse tempranito. Cuando llegas, ya hay un mundo de gente hambrienta que ya llevan trabajando unas cuantas horas mientras muchos habitantes de la ciudad están dormidos y soñando puras exotiqueces. Hay que preparar todo rapidito y sin chistar, esto lleva sus minutos y mientras hay uno que otro con cara de “ya apúrense, que quiero mi torta” que te presiona.

La atención personal me encanta, entonces ahí me tienen de socialitos con medio mundo, esto te obliga a no sentarte casi todo el día con su respectivo dolor de patas al final de la jornada.

Pues si ahí terminara el asunto, estaría perfecto. Ahí empieza la nueva jornada. Sigue operando muchas de las labores que quieres hacer con muchas ganas (como este Blog), viene la promoción de todo lo que haces, te pones a trabajar en el desarrollo de nuevas ideas (y recetas de chilaquiles diferentes y muy sabrositos)

Y así te dan las 10 de la noche en la que ya ves visco del cansancio.

Cuando ya estás sentado en tu escritorio (no en el de Las de Chilaquiles que nada más está de puro adorno), crees que la tarde va a estar más tranquila. Si Chucha, ahí empiezas a recibir llamadas, recibir retroalimentación del día y a atender muchos pendientes.

Muchas veces he visto como añoran el viernes, a mí me gustan todos los días, pero ahora sí, de repente extraño al queridísimo Viernes.

Que les platico, seguro ustedes también quedan como trapito de cantina después de atender mucho bebedor de barra. 

El chiste, es que ando rete cansado, pero rete contento, ya me acostumbraré a esto de levantarse temprano y acostarse no tanto.

Ven, por no saber delegar y querer revisar todo lo que tenga que ver con la atención a mis clientes.

Parezco Milusos.

¿Algún día aprenderé?

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martes, 18 de junio de 2013

La Invasión de las Moscas XXIII

No es película, pero me siento como león de documental, de esos que están tiradotes muertos de calor, las moscas se les paran hasta en los ojos y los pobres no pueden rascarse por riesgo de lastimarse un ojito.

Con este mugre calor que hace, (ya sé que los de Mexicali y los de Mérida sufren más, pero ellos están también más acostumbrados a esas temperaturas infernales) hay como chorromil moscas por todos lados.

Eso sería lo de menos, pero las aladas estas, creen que mis orejas son como el radar de la pista de aterrizaje (que vendría a ser mi cabeza) y tienen que mandar señales auditivas a puro zumbido por mi canal auditivo. También consideran que mis peludos brazos, son la escala obligatoria en su viaje a mi cabeza.

Lo primero que hice fue comprar cuatro matamoscas en forma de manita, para tratar de contrarrestar el ataque de moscas kamikazes a punta de manazos plásticos. No funcionó, se multiplican como si fueran un ejército infinito.

 
Cada uno de mis parientes más cercanos tiene su manita asesina, La Lila no, porqué tiene cola corta y no se la pude amarrar. Hemos asesinado como unas tres mil. Si se nos hiciera un juicio en Mosquilandia, seríamos juzgados por mosquicidio masivo.

Además he recurrido a tecnología más moderna (y cruel). Que me compro una raqueta, que da toques eléctricos, aparentemente mortales para insectos voladores. La condenada raqueta gasta más pilas que el Xbox del Oso y ya me torcí el pescuezo por andar tirando raquetazos como si fuera Nadal.

Ya parezco mimo, tratando de imitar a Bruce Lee peleando contra el Hombre Invisible. Tiro patadas, golpes y hasta urracarranas al aire y no da el resultado deseado.

Hasta guerra biológica iniciamos.
Etapa 1: Échale cloro a todo lo que puedas. (Menos a la ropa porqué me acuerdo de Mary)
Etapa 2: Fumígale con insecticida que, no nos vaya a matar incluyendo  a la Lila.
Etapa 3: Usa citronela. (Según yo era para mosquitos, pero no hay peor lucha que la que no se hace)

Un remedio que medio funciona es poner a todo lo que da a mi esclavo. Deben saber que mi esclavo es un ventilador industrial que avienta más aire que cualquier tormenta tropical que se digne, no se cansa ni protesta. Con el poder del aire, las moscas se sacan de  onda, mejor se quedan quietas porqué si vuelan, las turbulencias pueden ser mortales. Ahí entran las manitas, para continuar el mosquicidio.

 
Urge un remedio contra semejantes insectos, si saben algo, no sean envidiosos y compartan el secreto.

Estoy pensando en cómo se libran de este tipo de insectos, los animales en libertad. ¿Me veré raro con un pajarito revoloteando en mi cabeza y  picoteando mis orejas? ¿O con una capa de lodo en todo mi cuerpecito?

Yo que soy Conocedor y he visitado un chorro de taquerías en locales y puestos, voy a usar la técnica de muchos de ellos: Bolsas de plástico llenas de agua colgadas en lugares estratégicos. Ni idea tengo cómo funciona esta tecnología, pero hay que probar.

Si me visitan y encuentran de estas bolsas llenas de agua, no he cambiado mi casa por puesto laminero.

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lunes, 17 de junio de 2013

Chisme: ¡A mí que no me digan!

Eso de guardar secretos es muy complicado. Si el secreto a guardar proviene de alguna damisela, está peor.

Ya están de mal pensados: “Seguro este quesque Conocedor no es de fiar”. No es eso, yo sí soy de fiar y no platico nada de lo que me piden guarde como secreto, además seguro se me olvida más de la mitad y no me acuerdo de lo demás.

Ese no es el problema, la bronca inicia cuando escuchas “el secreto” de otra boquita que no debía conocerlo. Para acabarla de amolar, se los está comentando a otros que no tienen la amenaza y compromiso de no contarlo….. Ya se armó y yo voy a ser el chismoso, me dijo que solo a mí me lo había contado.

Estoy seguro que les pasa: saben algo, vivieron algo o se les antoja algo y se muerden las uñas por platicarlo con alguien, pero algún@s, no deben enterarse.

Parece que para quitar el ansia, hay que comentarlo con alguien de confianza…. Cha cha cha chaaaán… no se quita el ansia y se lo platican a otro y así se siguen. Total, el condenado secreto es Vox Populi y aderezado con varios cambios, pero bien secretos.

Las mujeres son especialistas en esto de los secretos y murmuraciones pero por grupitos, las de la lavandería no deben enterarse de lo que saben las del salón, las del club son retechismosas y no deben saber lo del grupo de canasta. Las de la calle no pueden saber lo que pasó en la escuela y las de la escuela no pueden enterarse de la fiesta de las de la calle.

Así cualquiera se hace bolas y no sabe, qué sabe el que sabe y menos sabe lo que no sabe el que sí sabe. Ven ya me hice bolas y ni entendí lo que escribí.

Si quieren guardar un secreto… A mí no me digan.

Pero sí les pido de manera ferviente: No le vayan a decir a nadie que escribo este Blog.

¡Chitón: No le digan a nadie!
 
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