domingo, 23 de junio de 2013

El cansancio de un Milusos

Uno que no está acostumbrado a hacer tanta cosa al mismo tiempo, que siempre ha administrado su tiempo con mucha tranquilidad y que normalmente no le gana al prisa, no recordaba lo que era iniciar una nueva aventura gastronómica basada en chilaquiles.

Ya se me había olvidado eso de levantarse a las 5 de la mañana, creo que ni para ir a la escuela despertaba yo tan temprano. También ya se me había olvidado, que muchísima gente está despierta y trabajando a estas horas. Otro olvido perdido en mi memoria es el que hay otras cosas que no se terminan y tienen que seguir siendo atendidas. Déjenme les platico.

Con esto de iniciar Las de Chilaquiles en la Central de Abastos, pues hay que  levantarse tempranito. Cuando llegas, ya hay un mundo de gente hambrienta que ya llevan trabajando unas cuantas horas mientras muchos habitantes de la ciudad están dormidos y soñando puras exotiqueces. Hay que preparar todo rapidito y sin chistar, esto lleva sus minutos y mientras hay uno que otro con cara de “ya apúrense, que quiero mi torta” que te presiona.

La atención personal me encanta, entonces ahí me tienen de socialitos con medio mundo, esto te obliga a no sentarte casi todo el día con su respectivo dolor de patas al final de la jornada.

Pues si ahí terminara el asunto, estaría perfecto. Ahí empieza la nueva jornada. Sigue operando muchas de las labores que quieres hacer con muchas ganas (como este Blog), viene la promoción de todo lo que haces, te pones a trabajar en el desarrollo de nuevas ideas (y recetas de chilaquiles diferentes y muy sabrositos)

Y así te dan las 10 de la noche en la que ya ves visco del cansancio.

Cuando ya estás sentado en tu escritorio (no en el de Las de Chilaquiles que nada más está de puro adorno), crees que la tarde va a estar más tranquila. Si Chucha, ahí empiezas a recibir llamadas, recibir retroalimentación del día y a atender muchos pendientes.

Muchas veces he visto como añoran el viernes, a mí me gustan todos los días, pero ahora sí, de repente extraño al queridísimo Viernes.

Que les platico, seguro ustedes también quedan como trapito de cantina después de atender mucho bebedor de barra. 

El chiste, es que ando rete cansado, pero rete contento, ya me acostumbraré a esto de levantarse temprano y acostarse no tanto.

Ven, por no saber delegar y querer revisar todo lo que tenga que ver con la atención a mis clientes.

Parezco Milusos.

¿Algún día aprenderé?

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