martes, 27 de agosto de 2013

Bloqueos y Preocupación

Aquí opinando otra vez sin que me pregunten.

Hoy el bloqueo de los pseudomaestros, afectó a muchísima gente en una zona no tan comercial como lo es el Centro Histórico (no quisiera tener un negocio con una renta alta y que estos no me permitan trabajar). Afectaron a muchos niñ@s por los que, sus padres, no pudieron llegar a recoger. Afectaron también muchos otros negocios y mantuvieron encerrados a muchos colaboradores de diferentes empresas.
Estamos hablando de insensibles, de gente a la que no le importa nada más que sus intereses. Me doy cuenta, que a unos cuantos kilómetros está la Zona de Hospitales de Tlalpan, que bloquearon la llegada al Hospital de Pemex (especializado en quemaduras serias), también Hospitales Privados como el Ángeles, Médica Sur y otros varios en la zona de Perisur. Ojalá no se haya presentado una emergencia médica de nadie, y si así fue, ojalá haya sido atendido en algún otro centro de Salud. Ya a estos "maestros" solo les falta ser los causantes de alguna muerte.

Pregunto: ¿Quién es el responsable de las garantías de los Capitalinos?

No parece tomarlo en serio nuestro Jefe de Gobierno (que ganó con muchos votos), tampoco nuestro Presidente (que también gano por muchos votos).
En muchas poblaciones se están formando Policías Comunitarias debido a la incapacidad de sus gobernantes para ofrecerles garantías de seguridad. Espero que esto no pase en la Ciudad de México, la anarquía sería mayor y la seguridad menor. Señores Mandatarios, hagan el trabajo por el que fueron votados. ¿Cómo los ayudamos los ciudadanos de verdad?
No cuenten con alborotadores de ningún tipo, con sindicatos que se dicen patriotas y solo velan por sus intereses, por partidos políticos que solo buscan beneficios económicos....nunca han servido para nada.


De cualquier manera, Capitalinos deseo para que cada uno de ustedes:

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viernes, 23 de agosto de 2013

Los 3 Reyes

Yo que me las daba de muy Conocedor, vengo a descubrir un lugar, que tiene más de 40 años operando y que no se puede dejar de mencionar, si de Barbacoa vamos a platicar. Ya perezco poeta en lugar de tragón.


Al parecer medio escondido, en la calle de Pablo Verones # 12, Col. Alfonso XIII en Mixcoac, es un salón grande con muchas mesas, donde te formas para pedir tu barbacoa y después de recibirla y pagarla, te encaminas a alguna mesa para comértela. Vas a sentarte con otros comensales en la misma mesa y ahí te llevan tortillas, salsas y otros antojitos como sopes y quesadillas.

Al llegar, vas a ver un mundo de gente esperando sus órdenes de barbacoa, las filas son largas, pero el servicio es bastante rápido. No te lleves la finta, hay tres filas y casi todos se forman en la más cercana a la entrada. Las dos siguientes siempre tienen menos ansiosos esperadores de barbacoa.

Un ejército de personas, atienden desde en la producción de tortillas hechas al momento, hasta los surtidores de las especialidades en las tres estaciones donde te las venden. Hay muchas meseras. Son un equipo funcionando perfectamente, como para atender unas 200 personas al mismo tiempo.

Ahí puedes pedir, por kilo, tu barbacoa. La recomendación es la espaldilla o espinazo. También la puedes pedir enchilada o solicitar panza, machitos, moronga y mixiotes. No se te olvide pedir el consomé, pero ten cuidado al probarlo lo sirven realmente hirviendo.

Una vez sentado en la mesa, podrás pedir, sopes, quesadillas, tortillas, plato de verduras con queso y tus bebidas que son desde cerveza hasta aguas frescas, la de horchata es buenísima.

Bueno, mi experiencia culinaria estuvo así:
El consomé está excelente, servido en una taza grande, hirviendo (TEXTUAL), y con el sabor de la carne totalmente integrado en el caldo. Lo aderecé con cebolla. cilantro, limón y un toquecito de salsa borracha. Por cada trago, debes morder una tortilla. Hay azules y blancas. Con el caldo ya en tu boca, vas a recordar alguna parada en carreteras del estado de Hidalgo, así de bueno es.

Pedí de la barbacoa tradicional, Beto, me recomendó espaldilla o espinazo, que estaba recién salido de sus hornos-hoyos. La carne es deliciosamente suave, se desprende de los huesitos con solo tocarla y se deshace en la boca.

Hay que colocarla en la tortilla; no le pongan muchísima carne, todo taco debe ser equilibrado y el sabor del maíz hecho tortilla debe estar presente.
Una vez en la tortilla, le pueden añadir a su gusto, cebolla, cilantro, limón y alguna de sus salsas.
Yo le pongo de todo y me encanta con salsa borracha.

Al morderlo, sientes la suavidad, tanto de la tortilla como de la carne, parece que tu paladar está disfrutando de un platillo el algún restaurante de 5 estrellas, los ojos se te van a cerrar para sentir más el sabor y vas a querer que tu taco dure mucho tiempo. Esto es imposible, pero siempre hay más tortillas y barbacoa.

Para llenar el huequito puedes compartir un sope de frijoles en masa azul o una quesadilla. Ambos excelentes y recién hechos.

En la ciudad de México hay miles de opciones muy buenas para comer barbacoa, este lugar es de lo mejor que su seguro Conocedor haya probado. Cabe agradecer a Lalo, mi amigo, tragón y excelente restaurantero, por la recomendación.

Abren sábados y domingos, vayan con tiempo para poder disfrutar un rato de uno de los platillos más representativos de nuestro país. Van a escuchar música y seguramente compartir con algún comensal que no conocían en su mesa. Uno de ellos me comentó de la cantidad de celebridades y políticos que visitan el lugar regularmente. No los balconeo, porqué muchos de ellos cuidan sus figuritas.
Otro me comentó que tiene 40 años visitando este lugar por culpa de su papá que lo encaminó por esta barbacoa, algo sabría el señor.

Si tienen duda, pregunten a Beto. Él les recomienda según lo que más les guste.

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domingo, 18 de agosto de 2013

Adiós Vacaciones

Esto es un mero decir si no eres estudiante, los que ya dejamos de asistir a las aulas del saber, no sentimos tan feo.

Este domingo me recuerda cuando yo si iba a esas aulas. Escuchaba los comentarios motivadores de mis papás, tratando de hacer menos traumático el regreso a clase. Acá su Conocedor, nunca se llevó de a “cuates” con las aulas.

Esos domingos de último día de vacaciones empezaban muy normalitos, pero conforme se hacía tarde, la angustia se acentuaba, la incertidumbre de empezar otra vez era horrible y lo peor, seguro me iba a tocar una maestr@ como del SNTE.

Escuche, desde:

Ya vas a ver a tus amigos otra vez.
-No dejé de verlos en vacaciones, ¿no podremos seguir viéndonos sin ir a la escuela?-

Vas a aprender nuevas cosas.
-Yo no quería aprender nada nuevo que no fuera por autodidacta y de mi interés. Diría Manolito el de Mafalda: ¿Para que me va a servir saber que el Everest es navegable?-

Ya no vas a estar aburrido en la casa.
-¿Quién dice que me aburrí? Aburrido en la escuela.-

No quieres ver a Fulanita (Méndiga Fulanita, me traía cacheteando las banquetas y ni caso me hacía)
-Noooo. Ya ni me gusta. Cuando la respuesta real hubiera sido: No más por verla regreso a esa cárcel temporal.-

Hoy los nuevos enanetes, SI TIENEN GANAS DE REGRESAR A LA ESCUELA.

Esto me asusta y a la vez me genera esperanza de un mejor ciudadano.
El susto es por qué a mí me aterraba ese regreso, yo hubiera vivido de vacaciones desde mi graduación de Sección Maternal.

No se crean que solo ese último domingo de vacaciones me estresaba, nooo, cada domingo del ciclo escolar era la misma sensación de malestar en mi cuerpecito, desde ahí le tengo un amor especial a todos los viernes.

Para los más nuevos en este mundo, les deseo que el regreso no sea tan traumático como los míos, que si aprendan que el Everest no es navegable, que no les toque uno del SNTE y que Fulanit@ ahora sí los pele.

Aunque mañana sea lunes….
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viernes, 16 de agosto de 2013

Café El Popular

Otro excelente lugar en el Centro Histórico de la ciudad de México. Localizado en la calle de 5 de Mayo # 52 y está ahí desde 1948.

Desde temprano en la mañana, te puedes deleitar con sus panes dulces y un café lechero. Sus bísquets son una delicia, suavecitos, calientitos y cada mordida es un pedacito de cielo.

Además del café, te ofrecen un atole de fresa con trocitos de la fruta que te hacen sentir  que la vida vale la pena. De los panes de dulce, me encantan las conchas y las donas de chocolate.

Si vas a desayunar, no dejes de probar las Enfrijoladas: rellenas de pollo, cubiertas con una espesita salsa de frijol, chorizo doradito, crema, queso y cebolla.  Vas a querer que cada bocado sea eterno.

Si les recomiendo una sincronizada, van a dudar de mí. Pero la del popular, además del excelente queso y jamón, está adobada y acompañada de un guacamole que es huerfanito. Sin mami.

Para la hora de la comida, donde el hambre ya arrecia, tienes muchas opciones, una de mis preferidas es el plato de cecinas, con chorizo y queso. Tiene un buen trozo de cecina enchilada y otro de cecina tradicional, además incluye su ración de quesillo y chorizo con guacamole y sus totopos. Cada taquito que te prepares es de presumirlo.

Para los comensales muy frecuentes, tienen su menú del día que incluye 3 tiempos más postre y bebida por unos 60 pesos aproximadamente.

En este lugar, también hay platillos de temporada, como los chiles en nogada, el bacalao, romeritos, pierna y hasta ponche.

Los antojitos incluyen enchiladas, tacos dorados y suaves tanto de pollo como de carne deshebrada de res, chilaquiles y tostadas. ¿Saben qué? También hay tamales y los oaxaqueños son excelentes.

Tengan paciencia, siempre hay gente y casi siempre hay que esperar mesa. Bien lo vale.

Que pediría si fuera mi primera visita en desayuno:
Primero, Un café lechero con un bísquet.
Segundo: Las enfrijoladas y yo que soy tragón también pediría una sincronizada adobada.
Tercero: Un atole de fresa con una dona de chocolate

Para la comida:
Primero: Un arroz con plátanos fritos
Segundo; La Costilla Azteca que incluye cebollitas y nopal asados, guacamole y ensalada.
Tercero: Pues un Café lechero y algún pan dulce de antojo momentáneo.

Hay estacionamiento a una cuadra y después a caminar un rato por esas maravillosas calles del Centro Histórico de la Ciudad de México.

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jueves, 15 de agosto de 2013

Dengo Gdipa

Como me cae gorda esta mugre “enfermedad” que hace que no te den ganas de trabajar, pero no te sientes tan mal como para quedarte echado en tu cama o te entra la desesperación….

Cada vez que me da catarro, gripa, influenza o como le quieran decir al constante moqueo con su respectiva sonada de nariz (que se pone toda irritada y pareces borracho), constante estornudadera, constante dolor de ojitos y sus alrededores y constante mal humor; pienso: “Cómo eres menso y no valoras todos los ratos que si puedes respirar a todo lo que da la nariz”. Pero cuando me curo se me olvida.

Uno escucha que la medicina y la tecnología avanzan a velocidades que ni la luz, que los adelantos van a hacer que vivamos como 285 años en promedio, que las enfermedades ya casi no existen, pero… SI PERO, no hay una medicina para curar un mugre catarrito.

Como la medicina y todo doctor que se digne, no sabe cómo curar la gripa, recurrí al pueblo y sus remedos para ver si se me quita, aquí unas cuantas de las sugerencias recibidas.

1.- Tequila con Limón. Se me hace que este está bueno, pero eso de emborracharse para que se te olvide la gripa no me late, al día siguiente gripiento y crudo no debe ser la mejor combinación.

2.- Rongoma. Es parecida a la anterior, cambiamos el Tequila por Ron, le ponemos miel y limón y con 4 de esos te debes curar. Se me va a pegar la lengua con tanta miel, voy a terminar borracho con tanto ron y del limón a lo mejor me sirve la vitamina C si es que no vale gorro con tanto alcohol.

3.- Tómate un Té de Limón hirviendo y mete los pies en agua fría. Este remedio me suena a que se quieren deshacer de su seguro Conocedor. Ya me imagino con el hocico quemado y las patas heladas. No me late.

4.- Toma mucha agua, toma mucho jugo de cítricos, come mucho jitomate y guayabas. Sí me va a entrar un mundo de vitamina C y me la voy a pasar en el baño. Tampoco me late.

5.- Por la noche, báñate con agua hirviendo (ni en invierno me puedo bañar así), te embarras de Vick por todo el cuerpo (mi cuerpecito está retevelludo y se me hace que después de eso voy a quedar lampiño) y te acuestas con unos pants gruesos para sudar toda la infección. Eso sí, no vas a dormir nadita. Tampoco me convence, me voy a quemar no solo el hocico, sino todo yo, lo de la depilada me da miedo y presiento dolor mayor que el de cabeza con la gripa y eso de dormir con vestimenta, no es lo mío ya saben de mi pijama de trusa y rayita azul.

6.- Consíguete una bolsota de plástico, una parrilla eléctrica y un caso con agua. Lo llenas (el caso) con agua y le añades bicarbonato de sodio (la verdad no me duele la panza), hojas de limón, menta y yerbabuena. Haces una como casita con la bolsota sobre tu cabeza y pones la parrilla encendida con el caso y su contenido arriba de ella hasta que salga vapor. Te lo tienes que respirar todo y se te quita la gripa. ¿Y si me asfixio? A mí me enseñaron que las bolsas de plástico nunca van en la cabeza. Mejor ni le intento.
 
Después de otros tantos remedios recomendados, (cada quién tiene el infalible), mejor me sigo sonando mi nariz (que ya está más roja que la de Brozo), me baño con agua tibia, me tomo mi light helada,  me tapo la pelona para salir tempranito (no sean mal pensados, es que me rapé pero de eso luego les platico) y me aguanto hasta que se me quite. Un paracetamol si me voy a echar para eso de los malestares.
 
Mientras se me quita, acuérdense de valorar cada respirada que dan, si tienen gripa en este momento, sufran conmigo y lávense muy seguido sus manitas para no contagiar..

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lunes, 12 de agosto de 2013

El Elevador y la Disfunción Eréctil

No tienen idea de lo que le puede pasar a uno cuando mi amigo Patricio (El Loco de la salsa en el Villamelón) anda conmigo.

Solo les voy a platicar dos anécdotas callejeras. Cosa rara, ninguna tiene que ver con algún puesto de tacos o tortería conocida por alguno de los dos.

Como uno la hace de milusos, pues que nos lanzamos a entregar unos equipos que también vendo y regresando a la oficina en el Micro, nos encontramos con un espectacular. (¿Alguien sabe por qué les dicen así a los anunciotes en la calle?)

En dicho letrerón hay un dibujo de dos monitos y el letrero amenaza de la siguiente manera:

El letrero es visto y leído por Patricio y su seguro Conocedor, casi al mismo tiempo. Cabe aclarar que somos los únicos tripulantes del Micro, que ambos somos hombres, ambos de más de 40 aunque parecemos de 22 cada uno, que los dos sabemos leer y leímos el mugre letrero.

Yo solo pensé: “Pobre Patricio, ya tiene más de 40 y yo soy el dos del letrero”

Volteé a verlo con la triste mirada del amigo que compadece el padecer sufrido por otro amigo. Mi pensamiento siguió en la tragedia de Patricio, “Que bueno que ya tiene sus retoñitos igual de tragones que él y además una es mi ahijada.” Pobre Belén (su sufrida esposa), va a tener que ir a terapia, antes de que a Patricio le urja la pastillita azul.”

Mientras mi mente divaga en tal discapacidad de mi amigote, Volteo a  verlo nuevamente y para mi sorpresa, él me está dedicando la misma mirada comprensiva del amigo preocupado ……… con pensamientos muy dudosos e inquietantes para  mí.
La siguiente llevamos a El Profesor para que haya más dudas.

Cautelosos, ninguno de los dos comentó la amenaza espectacular hasta unos 2 minutos después y nos reímos unas 2 horas seguidas comentando lo que habíamos pensado uno del otro.

Otra nos pasó entregando otro equipo, esto en elegante edificio corporativo, en el cual ingresamos por el elevador de servicio hasta el piso 18 (llevábamos una cajota y no nos dejaron subir por los elevadores para pura gente trabajadora en traje o faldita).
Todo bien: entrega, puesta en marcha y regreso.
Ahí empiezan los problemas:

Saliendo de la elegante oficina, vemos el elevador (Que también pudiera llamarse bajador o descensor) con sus puertas abiertas. Como buenos mexicanos, nos arrancamos como en estampida de caballos salvajes hacia el elevador, no sea que nos tardáramos unas 54 horas esperando el siguiente.

Ya adentro del elevador inicia una de las conversaciones más penosas que hemos compartido:
Yo: “Patricio, esta madre no tiene botones”
Patricio: Y ahora, ¿qué hacemos?
Yo: “¿Qué funcionará con voz?”
Patricio: “No sé.”
Yo: A ver, grítale.
Patricio: ¿Qué le digo?
Muy decidido, le grito: ¡Elevador, Pa bajo!

Aparentemente el elevador entendió e inició su descenso. Ambos tripulantes volteamos como viendo al OVNI hacia los numeritos que se van alumbrando indicando el piso en el que va el elevador. Cuando llegamos a PB, salimos corriendo y chocando entre ambos como en salida del Metro Pino Suarez, pero solo nosotros dos.

Hagan de  cuenta que éramos Chano y Chon, ni nos fijamos que en el piso 18 está una mesita con los botones marcando el pisos al que quieras ir, ahí mismo te indica a qué elevador deberás subirte y solito te lleva. NO LE TIENES QUE GRITAR.
Eso sí, seguro los de vigilancia que checan las camaritas, todavía se están riendo y espero que no haya sido grabado o vamos a convertirnos en video viral en You Tube .

Si algún día se encuentran con nosotros, yo les sugiero evitarnos para no correr peligro de hacer algún ridículo público.

Uno por uno somos menos mensos.
 
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viernes, 9 de agosto de 2013

Quesadilleando en Coyoacán

Casi todo chilango ha visitado Coyoacán, el paseo ya vale la caminada y seguro sufriremos hambre y sed. Ahí van a encontrar desde restaurantes gourmet, cantinas y hasta puestos callejeros. Hoy vamos a platicar del Mercado de Alimentos, localizado casi en la esquina de Caballo Calco e Higuera donde está la entrada.

Aquí encuentras puestos para casi cualquier paladar mexicano, desde barbacoa, carnitas y tostadas, esquites y elotes, pasando por pozole, gordas y quesadillas hasta los hot cakes con formas a tu elección.

Hoy platiquemos de quesadillas y del puesto que está del lado derecho (visto desde la calle) en la primera isla (ya probé muchas y ahí me gustó).

La metodología es la siguiente: Te pasan un papel con tu respectiva pluma y apuntas lo que quieres devorarte con tu nombre. La siguiente etapa consiste en que la persona que prepara las quesadillas, va a pegar tu papel en su vitrina con un cachito de masa y ahí haces fila. Si lograste sentarte (es casi imposible) esperas pacientemente mientras la baba se te cae de oler y ver las viandas recién hechas que van saliendo para tragones que llegaron antes de ti.

En la pequeña barra alrededor del puesto, encuentras salsa verde y roja, crema y quesito rayado. Con esto vas a dar el toque final a tu quesadilla.

Te la sirven muy caliente con su respectivo papel estraza y recién salidas del aceite. Aguas o te quemas, esperas tantito mientras la baba está a su máximo esplendor. En lo que se enfría para poder comerla sin sufrir alguna quemadura, le pones su salsa, crema, queso o la combinación que más te guste.

Cuando das la primer mordida, sientes una explosión de sabores en la boca que solo pueden generarse por quesadillas fritas en comal.

Las puedes pedir combinadas con queso o solitas. Además de las de queso, hay de Chicharrón prensado (mi preferida), de tinga, de papa, de pancita, de flor de calabaza, hongos, sesos y frijoles.

Son de buen tamaño por lo que yo me como cuatro. Para la sed, hay refrescos de muchas variedades y varios puestos con jugos de frutas y licuados más naturalitos que hacen excelente “maridaje” (qué mamón) con las quekas.

Si todavía te queda un huequito, pues lánzate a la esquina derecha (otra vez visto desde la calle) al puesto de los hot cakes. El Hotcqueiquero es un artista que te los prepara de muchas formas. Yo pedí uno de Shakira, pero no le quedó como yo creía. Lo empaparon de cajeta y estuvo buenísima, me comí a Shakira embarrada de cajeta. También les pueden poner mermeladas, leche endulzada, chocolate y miel.

Si no te laten de postre los hot cakes, afuera vas a encontrar muchísimo puestos con dulces mexicano como buñuelos, cocadas, dulces de leche, frutas en dulce y las clásicas galletitas de maíz asadas.

También hay muchas heladerías que solucionan tu otro antojo dulcero.

Vayan a Coyoacán, además del folclor callejero, hay mucho de cultura que ver.

No dejen de llevar a la familia y me platican qué se comieron.
 
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