viernes, 26 de octubre de 2012

La Próxima a los Tacos de la Güera


Hay muchas opciones deliciosas en el norte de la ciudad  y muy bien asesorado por pequeña damisela y colega de trabajo, hace unos 6 años inicia una aventura de descubrimientos culinarios. Yo que siempre me he desempeñado en zonas centro-sureñas del DF, no tenía mucha idea de la cantidad de opciones para comer delicioso, allá por Lomas Verdes, Satélite, Gustavo Baz y anexas.

Laurita, que tiene carita de no romper un plato, se convierte en nuestro líder (de unos 6 o7 de sus compañeros de trabajo y puros hombres) en una escapada para atarantar la tripa con unos taquitos.

Llegamos todos hambrientos a “La Bici” (que dice son buenísimos), muy decentemente nos formamos, ella con mirada pícara y 100% amable, nos indica: “Pidan ustedes primero”. Ahí estuvo el detalle, como dijo Cantinflas.

Carlitos, que mide como 1.80 y come como si no hubiera mañana, pide 4 tacos, Fer que tampoco se queda atrás en esto del hambre pide otros cuatro y así todos hasta que me tocó a mi….. Pues 4 tacos. Laurita que estaba muy calladita y al final de la fila dice yo uno por favor……… Solo lo escuche yo, el grupo ya empezaba a babear con los aromas que escapan de la cocina, pensé “mira, quiere conservar su delicada figura y solo pidió uno para el antojo”. (cabe aclarar que era como media mañana… ni de cerca, la hora de comer).

Cuando empiezan a servir los tacos y observas el plato, sabes que pediste de más.

Déjenme explico: 2 tortillas de las grandes, un cucharón de puré de papa con chiles serranos y una milanesa (completita) para el primer taco (¿Conocen los acorazados en Cuernavaca? Hagan de cuenta) y ese era el primer taco….. el segundo, pues otro cucharón de arroz con cecina enchilada, el tercero con su respectivo cucharón de frijoles refritos con chicharrón en salsa verde y el cuarto……¡pues ya qué¡ cucharón de frijoles con longaniza.

Yo me considero tragón de nivel alto, los demás son como 15 años más jóvenes que yo, tragan como si tuvieran 18 años y después de salir del antro. Así iniciamos la batalla contra nuestros 4 tacos cada uno. Yo al tercero empecé a flaquear, los demás (menos Carlitos) al cuarto empezaban a pasar aceite y Laurita muy contenta y ya sin hambre nos dice: ¿Quieren otra cosa? Hacen unas tostadas de pata buenísimas. Y todavía remata: La próxima los llevo a los Tacos de la Güera.

Laurita se convirtió en mi guía culinaria en el norte de la ciudad (tiene un marido igual de tragón que su seguro Conocedor, él es quién la manipula para que yo descubra muchos lugares) y sus recomendaciones siempre han sido excelentes.

De lo que me hubiera perdido si Laurita no se cruza en mi camino y Pepe (su tragón marido) no se cruza en el de ella.

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