jueves, 13 de junio de 2013

Qué bonito es ver llover

Eso lo dice el que está tapadito, pero si el aguacero te agarra a media calle, sin impermeable o paraguas, la opinión normalmente difiere.

Los que también se ponen muy contentos son los que viven del campo y los pequeños maloras que se mojan solo para martirizar a sus madres.

¿A poco no era de poca salir a mojarse en la lluvia andando en bici? Eso de meterse a los charcos lodosos era una experiencia que todos debieron vivir. Una cascarita callejera con lluvia, te hacía sentir profesional, de los que no suspenden partidos.

Ahorita estamos empezando la temporada de lluvias, lo malo es que la mayoría ya crecimos y solo unos cuantos andan en bici. A casi todos los demás, nos va a caer rete gordo quedarnos atorados en un tráfico de la juju, durante varias horas. Van a empezar las quejas contra el pobre Miguel, hasta de Marcelo nos vamos a acordar. Sus mamás que nada tienen que ver, también serán recordadas.

Cuando estemos atorados, pensemos en los beneficios de la lluvia: Baja la contaminación….. mmmmm….. mmmmm…. No se me ocurre otra en la ciudad. ¿A ustedes?

Entonces revisemos los beneficios de la lluvia en otros lares: Riega los pastitos y los animalitos se van a poner gordos (eso hace muy buenos cortes). No me vayan a echar encima a la sociedad protectora de animales, sorry si como carne y verduras y frutas y vegetas, para no discriminar.

También se van a llenar un poquito las presas, esto nos permite jalarle a la palanca del baño cada vez que se use y no andar guardando para el final del día como en algunas zonas de la ciudad.

Otra de las buenas de la lluvia, es que los cultivos se ponen más frondosos y bajan los precios de frutas y verduras (Si Chucha ¿y tus calzonsotes?). Soy bien ingenuote.

Por lo pronto, a mí me gusta como huele el aire durante y después de llover. Mi nariz agradece la frescura y ese aroma a tierra mojada. También agradezco que esta agüita, aleja el méndigo calor que está haciendo de mi sudado cuerpo. Me gusta escuchar los truenos (cuando hay) y ver la luz de los relámpagos.

La lluvia también me genera algunas preguntas:
¿Por qué corremos en un aguacero? La lluvia nos va a empapar de todas formas.
¿Para qué brincamos? De todas maneras vamos a caer en agua antes de que deje de llover y los zapatos se van a mojar.
¿Por qué casi todos se salen de la alberca, del mar o lago para no mojarse? Además se refugian debajo de alguna palapa, sombrilla o arbolito cercano. Ni para qué opino.

Esta temporada no se pasa sin que me salga a mojar con La Cachorra y el Oso. Su santa madre me va a poner en la ídem, pero de que nos mojamos en lluvia, ¡nos mojamos!

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!