martes, 5 de febrero de 2013

Polvos, Cremas y Perfumes

En alguna temporada de mi vida profesional, me dediqué a vivir a costa de las mujeres. No sean mal pensados, nada de trata de blancas o regenteo de algún antro con tubos. El negocio era la belleza.

Cuando fabricas cosméticos, haces una buena cantidad de mezclas, menjurjes y cocteles que, parece qué lo que haces no puede tocar la cara de una mujer. Al hacerlos con cuidado, con productos correctos y como cualquier cosa que tengas que hacer: con cariño, quedan finalmente cremas, labiales, esmaltes para uñas, sombras y rubores que adornarán (sin necesitarlo tanto) caras y cuerpos de mujeres. (Hoy ya existen muchísimas líneas y marcas para los hombres, pero ese es otro tema).

La transformación de una mujer al irse maquillando es increíble, su sonrisa se acentúa y se hace más amable, su mirada toma un encanto que conquista, el reflejo de su rostro muestra satisfacción y se ve radiante.
¿Cómo es posible esta transformación con tantito polvo, una embarradita de ceras coloreadas y otro poco de algún producto cremoso?

Un labial colocado en labios femeninos, se convierte en la posibilidad de un beso.
Un cepillazo de máscara para pestañas, se convierte en un guiño, que puede llamar la atención de la persona seleccionada.
El rubor, bien colocado en el rostro, es una posibilidad de expresar ese sentimiento.
Todo esto sin emitir una palabra. Está cañón el poder de un cosmético.

¿De dónde sale ese poder? Esta pregunta se puede contestar con otras, que aquí les hago:

¿Quién quiere oler mal?
¿Quién quiere verse mal?
¿Quién quiere ser rechazado por la sociedad?
¿Quién quiere ser fea?
¿Quién quiere que se le noten las canas?

Pues los cosméticos ayudan con muchas de estas opciones.

Al adquirir uno de estos productos, no estás comprando colores, tampoco polvos o cremas. Lo que realmente estás comprando es seguridad, es belleza, es vanidad y también presencia. ¿Cuánto vale esto?  Yo digo que no tiene precio.

Como género humano, nos gusta la belleza, nos encantan los aromas agradables, nos llama la atención la armonía y nos enamora la seguridad de las personas.
No nos podemos resistir a estos estímulos. A mí, luego me andan regañando por mis tacos de ojo.

Muchas ya están empezando a pensar que este Conocedor es un mamón; que si no están perfectamente maquilladas y vestidas a la moda calzando tacones de unos 12 cm, ya no se van a ver bien. No se crean, lo que es más encantador de una mujer es su actitud, su seguridad y su presencia. Todas la tienen aunque no lo hayan notado.
Los cosméticos, vestidos, zapatos y accesorios ayudan a la vista, pero ayudan más a su seguridad.

La mujer es bella, porqué sí (esta es razón de mujer). Porqué TODAS son hermosas, TODAS son valiosas y TODAS son mujeres.

Hay que promover en la Real Academia de la Lengua Española, que Mujer sea sinónimo de Belleza.

El sentirse bien consigo mismas es rete sexy, se vuelven mucho más atractivas de lo que creen ser. Casi todas piensan que no lo son tanto, aun siendo bellísimas y sin haber descubierto su real potencial.

Quiero comentarles: maquíllense, arréglense y pónganse más bonitas. Primero para ustedes, luego para ustedes y finalmente para ustedes. No lo hagan (que muchas lo hacen) para competir con otras o para tratar de llamar la atención de otros.
Ninguna otra….¿Me oyeron? NINGUNA OTRA posee su encanto. Este es propiedad privada nada más de ustedes y nadie más lo puede utilizar.

¡Hoy brindo por los cosméticos!
NO porqué las ayuden a verse mejor, SÍ porqué las hacen sentirse mejor y eso si se ve.
 
¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!