martes, 26 de febrero de 2013

¿Por qué Chiquito?

¿Han notado como los mexicanos hablamos en chiquito?

Desde Mi Chiquita, que cuando me amenaza me dice “Mi Vidita” …. Hasta mi suegrita que me dice “muñequito” por moler.

Todo lo decimos en chiquito y muy contradictorio:
¿Organizamos una cenita?
La cenita, resulta una bacanal con 20 invitados y bebida, comidita y botanita como para 60, lo peor es que la bebida se acaba apunta de Tequilitas, wiskitos, cubitas y jaibolitos, algunos llevan itacate con las sobritas de la comidita.

No me mientan, a poco no dicen: ¿Vamos por un cafecito?

Uno de los platillos más clásico en nuestro país son Las Carnitas, que se acompañan de cueritos y chicharroncito además de salsita o guacamolito.

A los papás de los papás les decimos “abuelitos”, ya he escuchado que much@s lo sienten como mentada de madre.

Cuando invitas a los primitos, llegan unos gandules que le van a dar matarili a tus cervecitas al quesito y al jamoncito en una sentadita. Van a decir que solo se comieron dos tortitas.

Que tal los frijolitos… son un cereal pequeño, pero así me los imagino tamaño alpiste. Igual los tamalitos, que resultan como de 300 g cada uno.

Cuando la tía está parada esperando que alguna alma caritativa la invite a sentarse no le decimos: “Jálate una sillita”. Ni que fuera párvula del kínder. Como ya tiene las piernas dormidas ella revira y dice: Mijita, ¿me la puedes traer tú?

Hay miles de ejemplos de nuestra forma de hablar, piensen ustedes cómo piden una bebida refrescante: Regálame un refresquito (que resulta de medio litro).

Al describir la lonja de cualquiera: “tiene llantitas

Cuando hace frío: ¿Quieres una chamarrita?

Hasta para felicitar musicalmente cantamos Las Mañanitas.

En la oscuridad de la habitación: “Prende una lamparita

En el antro: Queremos una mesita cerca de la cantina. Mira esa chavita. (Que mide como 1.80, pesa sus muy considerables 60 kilitos pero tiene como 18 añitos).
No me digan que a la salida no van por taquitos o unas quesadillitas y ya medio jalados por un pozolito.

En la enfermedad seguro se les antoja un caldito o un sandwichito, ya de perdis un tecito con galletitas.

Ya cansados por la noche quieren su camita….
En la mañana nos echamos el primer cigarrito.

Hablando de mascotas, siempre son perritos, gatitos, conejitos y hasta pollitos.

Nos referimos a muchas cosas de manera despectiva utilizando el diminutivo:
Se siente politiquillo.
Este doctorcito no sabe nada.
Abogadito vendido.
Padrecito de capilla.

También lo utilizamos como muestra de cariño:
¡Mi reinita!
¿De quién es esa boquita? (Seguro está trompudita)
Uno muy antiguo (yo no eh): “Muñequita de sololoy”
Le preguntamos a los queridos: ¿Te duele tu pancita? Aquí, la partecita adolorida puede ser el dientecito, la cabecita, la piernita, el bracito o cualquier parte del adolorido cuerpecito.
El amor… el amor. Aquí además nos volvemos rete cursis con lo de la chiquiteada.
Amorcito, puchunguit@, princesita, flaquit@, o gordit@ (esta también es mentada de madre) y así muchos.

En el trabajo tampoco falla: Préstame una plumita. Pásame una hojita de papel. Te dejo un recadito el Licenciado. Al ratito ya salimos.

¿Cómo sonaría si mejor nos vamos a lo grande en lugar de a lo chiquito?

Vamos por un cafesote, luego al cinote y de ahí por unos tacotes y cervezotas para llegar a la camota y tener sueñotes contigo donde hacemos cosotas ya que así  ni es pecado……..

No confundir chiquito con chicote, es peligroso.

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!

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