lunes, 18 de marzo de 2013

¿Quién anda por ahí? Pero en tacones.

Seguro están echadot@s por ser fin de semana largo y la mayoría va a tener una fiaca peor que la de los domingos. Yo ando por el estilo.

El fin de semana se hace más intenso y en la comida de ayer acabamos más tarde. Se juntó con el cumpleaños de mi cuñado y el santo de mi suegra, esta combinación se hace peligrosa.
La comida empezó con botaniza, chicharrón, quesitos con chiles metidos (sin albur), queso de puerco en vinagre y otra variedad de opciones.

Esto es el preámbulo de lo que les quiero platicar, el tema de hoy son los tacones nuevos y enormes, de ustedes bellas mujeres.
Mi Chiquita se puso unos zancos y todavía se enoja porqué le digo que camina como Bambi en el hielo. Mi suegra, al verla y para no quedarse atrás se puso otros de unos 10 cm de altura y ella camina como la mamá de Bambi en hielo.
 
Por culpa de aquella canción de los Horóscopos de Durango: “Antes Muerta que Sencilla”, todas piensan que vale la pena arriesgar la vida.

Por andar toda emperifollada y ser más popular que “La Tuercas” en su barrio, mi suegra saluda como a 45 personas en donde ande, además es Miss y tiene una bola de exalumnos que no la olvidan (por algo será). Esto hace que la dificultad de andar en taconzotes sea mayor y ha tenido que visitar el piso varias veces.
Lo que no entiendo es: ¿Por qué mi pobre suegro tiene la culpa de que ella bese el piso?
Cada vez que se cae, él tiene la culpa.

La más reciente aventura taconera de Mi Chiquita, fue en una cena de cuates y por llevarse sus zancos.
Lo que no contábamos ni ella ni yo, es que el micro se quedó como a 50 metros de la entrada y la calle era de bajada. Como todos sabemos, las banquetas en México no son de lo más planitas, que además te encuentras uno que otro arbolito que  ya sacó sus raíces y botó el concreto. Hagan de cuenta una carrera Off Road pero en tacones y de bajada.

Lo primero que hace ella al bajar del micro, es pasarme la charola con el quesito que llevábamos de botana. Lo siguiente es regañarme porqué empiezo a caminar y no le doy la mano. Como traigo mis manitas ocupadas cargando el queso, pues empiezo con los malabares y agarro el queso con una mano y a Mi Chiquita con la otra. Todo parece fácil hasta que empiezas a caminar de bajada y en las banquetas con obstáculos.

Sus tobillos empiezan a sufrir al mismo tiempo que mi brazo. Los tobillos se doblan ligeramente a cada paso y sus uñas se clavan en mi brazo (de perdis traigo chamarra y el dolor es mínimo). Más adelante y con la bajada más inclinada, la presión cambia del brazo al hombro y luego a los dos hombros con sus dos manos y finalmente al pescuezo. El chiste es que llegamos a la puerta y yo vengo casi cargando a Mi Chiquita y al queso. Además de venir regañado porque camino muy rápido y ella se va a caer.

Como en la reunión se mantuvo quieta, no hubo ningún incidente, pero a la salida el regreso es de subida. Mi sabia decisión es dejarla ahí y traer al micro a la puerta no sea que se me caiga y se rompa.

Esto de los tacones, lo he visto en muchas féminas, desde las de 15 años que apenas y pueden caminar además de enseñar los chones a cada paso que dan si los tacones combinan con la miniminifalda. Hasta unas mayorcitas que se van agarrando de lo que puedan, cual borrachas a la salida del antro y chocando sus rodillas.

Si vieron Bambi, saben perfectamente la mirada de terror del venadito cuando lo pones a caminar en hielo. Así se ponen las taconudas: Pelan los ojos, abren los brazos, caminan despacito con una inseguridad que da lástima. Además van viendo hacia abajo para evitar cualquier obstáculo y un día de estos se van a poner un trancazo contra algún poste o árbol al olvidar voltear para adelante.
Eso sí, ya incrustadas en la reunión, se paran bien sexys, se sienten más seguras que un  banco suizo, además se ven grandotas y con unos piernones.
De lo que no te salvas es de ir y venir por su bolsa, por otro trago, por su celular y por alguna botanita, porque ya colocadas, no se van a mover hasta el final de la pachanga.

Son también tramposas, si hay bailongo, traen sus “flats”, para echar relajo y luego se vuelven a poner los tacones. Yo nunca he cargado un par extra de zapatos….

No cabe duda: Antes Muertas que Sencillas.

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!