lunes, 24 de diciembre de 2012

Nos juntaremos en Noche Buena

Como no se acabó el mundo, ya pasado el susto, estamos listos para seguir la pachanga y hoy es Noche Buena.

Déjenme les digo que ya se está marinando la pierna que nos tocó llevar, listos vinos y botanas, listos los invitados (hoy somos de ese equipo) lista la casa que nos abre sus puertas para reunirnos con la familia de Mi Chiquita.
Además de que en estas fechas casi todos están contentos, casi todos comen, reciben y dan regalos, casi todos se la pasan de pelos. Casi todos también tienen su tiempecito de reflexión y recuerdos de queridos idos. (Le mando un beso a mi Pá). Esos  momentos no tan alegrones,  no me encantan, pero también los tengo.

Lo que quiero platicarles es que luego se encuentra uno la tía que a media pachanga, mientras hay una bola de enanetes corriendo y rompiendo adornos de la casa ajena, varios primos intercambiando miradas sospechosas (¿A poco nunca les gustó un@ prim@?)  Y a esta méndiga tía se le ocurre callar la reunión para decir unas palabras:

“¡¡¡Cállense que quiero decir algo!!!”
“¡¡¡Qué se callen!!!”

Acá su conocedor es el último en callarse por estarle pidiendo a la anfitriona, más botanita de la agridulce.
Ya todos callados se arranca la tía:

“Primero quiero agradecerle a la sobrina Lili que me haya invitado, ella sabe que es mi consentida.” (Eso lo repite en cada reunión y en cada casa a donde es invitada)
“También quiero recordar a Mima” (su mamá que ya nos mandó lejos hace como 35 años) “¡¡Cómo me haces falta madrecita!!”  Y empieza el llanto.
“Pásame un klinex porfa”….. y se avienta una sonada como de minero recién salido de una mina de carbón.

Después de algunos minutos de tortura mental, recordando parientes idos desde hace más tiempo que el que tiene de vida la mayoría de los ahí reunidos y que ni conocimos…. Ya la mayoría, tiene el ojo colorado y mojadón, ya se gastaron como 3 cajas de kinex, y ya le agarraron la mano a su media naranja.
Yo pregunto: ¿Por qué les gusta llorar y hacer llorar? ¿Por qué en público? ¿Por qué torturar al resto de la familia?

Lo peor no es eso, la condenada tía después de hacer llorar a media familia, se sorraja como cuatro platos de viandas navideñas y tres cuartas partes de una botella de tequila acompañada de ocho copas de sidra Santa Clos.  Y vuelve a pedir la palabra:

“¡¡¡Ahora sí!!! Pónganme un Cuplé” (seguro algunos ni idea tienen que tipo de música es esa)
Se arranca bailando como Sarita Montiel, mientras canta a grito pelado  la melodía en cuestión. Los niños corren espantados hacia sus padres, algunas copas vibran peligrosamente a punto de estallar y con una excelente puntería saca a bailar al sobrino más tímido de la familia. El pobre nada más se mueve tratando de escapar a de los muy fuertes brazos de la tía si ningún éxito. Como no para de saludar a Santa en copa, le da sueño y se queda dormidita en la sala, hay que subirle al volumen de la música porqué sus ronquidos de oyen hasta la fiesta de los vecinos.

Pues con todo y tía, con todo y llanto, con todo y la cruda y empache del día siguiente, les deseo una Noche Buena muy acompañados en familia y amigos, muy feliz y muy bien vivida.

Además, ni se crean que se salvan, mañana es Navidad y seguro hay algún otro personaje que los va a hacer llorar, reír, bailar y beber, en menos de 8 horas.

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