viernes, 3 de mayo de 2013

¡Conocedor Chantajeado!

Esta es una de las especialidades del crimen organizado y de las mujeres.
Hoy vamos a platicar del chantaje femenino, del otro ya habla medio mundo.

Emiten unas frases que lo dejan a uno sin argumentos y con el alma apachurrada. Las dicen desde chiquitas hasta mayorcitas.
Por lo menos a mí me han chantajeado con singular alegría desde que me acuerdo.

Yo de apenas unos 4 añitos y con tres hermanos menores (¿yo que culpa que el tercero hayan sido cuates?) y mi abnegada madre diciéndome: “Tu, que eres el grande, no me ayudas…”
La verdad ni idea tenía de cómo darles la mamila a mis hermanos.

Más grandecito en la escuela alguna compañerita con antojo de mi dona me dijo: “¿Me das? Es que no traje dinero…..”   
Chin media dona perdida.

Las méndigas misses: “¿Por qué no estudias? Tu mamá se va a poner muy triste.”

Uno va creciendo, piensas que eres más dueño de tus actos y decisiones…pero llega alguna compañera de clase de diseño y te dice: “¿Gil, me ayudas con el plano? A ti te salen padrísimos y yo no puedo.”
A trabajar extra solo porque ella tiene bonita cara y está buenísima.

En el trabajo también se dan casos, este lo vi: “No puedo escribir en la compu o se rompen mis uñas. ¿Me ayudas con la cotización?” y mi compañero la redactó, la personalizó y la envió como si fuera nuestra compañera, ni pizca de la comisión le tocó.

Desde mi suegra: “¿Me invitas un Tequilita? Ya sabes que eres el Consen.”
Además de chantajearme, me miente diciéndome el Consen cuando el mundo sabe que la Consen es mi concuña.

Vienen nuevos chantajes de mujeres más cercanas. “Papi, si no voy al concierto de 1D me muero. ¿Me compras boletos?”
Ni modo de dejarla morir.

Mi Má, no ha cambiado su técnica, solo la especializó: “¡Estoy tan sola y enferma y no les importa, me van a llorar en el féretro!”
Esto después de una comida de 8 horas chacoteando con sus amigas las Muchochas.

Mi Chiquita dice que nunca, pero cuando dice: “Oye, tenemos tres Primeras Comuniones y necesito tres vestidos. ¿Verdad que te gusta verme bonita?” Ya valió, aquí no hay respuesta correcta y mejor le ahorro para los vestidos, no se le vaya a ocurrir que no tiene zapatos que combinen.

Además hacen preguntas con doble intención, hay que pensar muy bien las respuestas porqué vienen con chantaje escondido.

“¿Verdad que mi comida es deliciosa?” Más vale decir que sí, aunque sean chayotes crudos, de lo contrario podrás recibir una respuesta así: “Yo trabajando todo el día por ustedes y nadie me valora.”

“¿Cómo te cae esa?” Tu respuesta es obvia o te va a ir mal, además de recibir buena dosis de chantaje.

Ya es clásico el chiste:
Compadre estoy pensando que mi vieja es ZETA.
¿Por qué Compadre?
Solo me habla para chantajearme, amenazarme y pedirme dinero.

¿Será?

Déjate chantajear y….

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