martes, 28 de mayo de 2013

Obligaciones Infantiles

En mis tiempos infantiles, me repitieron muchas veces que mi ÚNICA responsabilidad era estudiar y sacar buenas calificaciones.
Fui muy suertudo, hoy los niños tienen una bola de responsabilidades que yo no tuve que hacer.

Al regresar de las aulas del saber, mis tardes empezaban con la comida, lavada de dientes y a hacer la tarea. Como soy distraidón la tarea se tardaba como unas 4 horas mientras mis compañeros se la aventaban en una nada más.

Hoy los nuevos enantes, llegan, comen, hacen la tarea y ahí empiezan sus nuevas responsabilidades:
Que la clase de karate. (Con eso del bulling, hay que estar preparado)
Las de Ballet: Pobres niñas, acaban con las patas hechas un bodoque, todas adoloridas y muy pocas van a salir en algún teatro.
No faltan las clases de algún instrumento musical. A la hora de la práctica, la mayoría de los papás se arrepienten con el sonido de la batería tocada por .el futuro rockero.
La natación. Así puedes tomarte un tequilita sin que se ahoguen en la alberca y en unas vacaciones.

Para los “distraídos” como su seguro Conocedor, hay tortura escolar por la tarde. Viene la otra miss para que aprenda matemáticas y ya no se saque 6. A esta si ya no le veo caso, ahora dice la SEP que nadie reprueba. También se incluyen clases de inglés, no sea la de malas que Bill Gates los quiera contratar de asesores y no le vaya a entender.
Hoy las tardes infantiles son mucho más exigentes que las que me tocaron a mí.

Después de las varias horas de tarea, yo podía salir a la calle a jugar un rato con los vecinos y una pelota de plástico, hasta que alguna madre gritaba: “¡Ya métanse, vamos a cenar!”
Tuve alguna tarde de ocio en la que seguí a una hormiga para ver dónde vivía. Ese olor a pasto ya no lo conocen nuestros vastaguitos.
Pinté con gis una carretera en la banqueta y competí en carreritas con los Hot Wheels (ya había) contra como 8 vecinos y cada uno aventando su carrito si que se saliera. Hoy no le gano una a mi Oso de Peluche en sus aparatos de video juegos.

Desde hace algunos años, decidí que mis hijos iban a tener que jugar con su papá, juegos que a mí me perecieron muy divertidos. ¿Saben qué? ¡Les encantó!
Lo que más les gustó, fue que su papá jugara con ellos, el juego era lo de menos.

Ya hice galletas de hornito con La Cachorra, jugué carreritas con carritos con El Oso, me peinaron cual Reina en una sillita del baño. Me disfracé y los correteé por toda la casa, hicimos un teatro con director y todo. Me he tirado en el pasto junto a ellos para buscar formas en las nubes y un día de estos seguiremos a la hormiga para ver donde vive.



Hoy la competencia está más canija que nunca, se va a poner peor. Los futuros adultos deben estar preparados para esto y lo entiendo. Pero me saltan algunas dudas: ¿Y su infancia? ¿Qué van a jugar con sus hijos? ¿Qué onda con su felicidad?

Considero que esos ratos de juego y ocio son valiosísimos, que el tiempo dedicado a ellos es de lo mejor que podemos darles y que su tiempo de niñ@s es muy cortito. Hay que aprovecharlo.

Juega con ellos como jugabas de niño. No te vas a arrepentir. Pero…… No tye esperas a que sea fin de semana.

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!