martes, 8 de enero de 2013

Autoestima

Cada mujer que conozco, duda de su autoestima en algún momento. TOOOODAS, no se hagan las segurísimas de sí mismas.

He visto autoestimas abolladas de mujeres bellísimas… se encontraron otra de no tan buen ver, pero con un vestido “igualito” al que traen puesto. Ya valió.
Llegaron un poquito tarde a la reunión y la bolita de invitadas, voltea a verlas y cuchichea. Ya valió.
Se les olvidaron los aretes. Ya valió.
La bolsa no está tan a la moda como las de las demás. Ya valió.
Los zapatos están exagerados (según ustedes). Ya valió.

Cuentan con cuerpazo, pero nada de decir la verdad sobre el peso…. Mejor muertas o comentar el número de veces que les gustaría echar pasión.

Si son bajitas, quieren ser más altas. Si son muy altas quieren medir tantito menos.
Las güeras se pintan de castañas, las castañas de pelirrojas, las pelirrojas con cabello oscurísimo. Si el pelo es rizado se lo alacían, si es lacio se lo enchinan.

Siempre se critican durísimo frente al espejo. Aunque el 100% de los hombres las vean buenísimas, ustedes se ven con lonjitas y muy pasadas de peso.

La mayoría busca un visto bueno, ya sea de la pareja, su mami o la comadre. Sepan que en la mayor parte de los casos, se ven muy bien.

Del maquillaje, cada una tiene su estilo, pero empiezan a copiar modas que luego no hacen juego con ustedes. No quiero imaginarme a Mi Chiquita con el pelo verdoso, uñas de todos colores, labios azules, los ojos como de Morticia y blanqueada de su carita. Pero mejor no opino.

De ahí pasamos a los tratamientos estéticos: Botox, laser y ceras depilatorias, blanqueamiento de piel y en caso contrario el bronceado (hasta se la pintan).

Ya entrados en mayores cambios, empiezan las cirugías: Nariz, labios, quitar arruguitas y patas de gallo. Hasta cambios muy radicales como más pompa, más bubi (otras menos porqué ya tenían mucha), pierna gorda, quitar lonjas, restirar pescuezos y así una cantidad de opciones que da miedo.

Una sabia amiga comentó que el mejor maquillaje, es la actitud.

Si fueran hombres, al verse en el espejo, con la panza peluda, medio pelones y sin un músculo marcado, se sentirían galansísimos. Con esto no quiero decir que a todos nos valga gorro esto de la belleza, a muchos les importa y afecta, pero a final de cuentas, la mayoría salimos sin necesidad de competir con otros del mismo sexo (en lo visual, en otros sentidos habemos muchos competidores perrísimos).

Para mí, se ven hermosas siempre, desde pequeñitas hasta muy mayores, las de cuerpazo y las no de tan cuerpazo, las de caras angelicales y caras bellas en otros sentidos. Me puede encantar una mujer segura de sí misma y sabedora que sus encantos solo son de ella y ninguna otra los tiene.

Acá yo de metiche les sugiero muy respetuosamente: No se hagan tanto cambio, ya son hermosas, no quieran competir con otras (este es el principal motivo de tanto cambio, ni siquiera les importa mucho la opinión masculina), siempre hay una de mejor cuerpo, siempre hay una más bonita, siempre hay una con atuendo más costoso y siempre hay una que se ve más segura y está igual de insegura.

¡¡No cambien!!  ¡¡Ya son bellas!!  ¡¡Sigan bellas!!
 
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