viernes, 25 de enero de 2013

Un arreglito en casa

Yo concentrado, haciendo nada, muy quitado de la pena y que escucho: “¡Se le sale el agua al escusado!” Trato de hacerme wey para no tener que ir a arreglarlo. El grito, cual eco, se repite pero con mayor fuerza: “¡¡¡Se le sale el agua al escusado!!!”

Como ya sé que no me voy a poder pelar a Francia donde se van los que no pudieron agarrar aquí, no me queda otra más que acercarme a la zona de desastre.

No se imaginan la cascada, las del Niágara se ven chicas y menos turbulentas. El escusado está a punto de morir deshidratado con esa fuga que se carga. Yo, que soy Ingeniero y conozco la solución, busco la llave de paso, le doy unas vueltitas y se acabó la inundación. Me regreso a no hacer nada.

Aquí empieza la comunicación marital:
MCh (Mi Chiquita): “¿Qué le vas a hacer al baño para arreglarlo?”
Yo: Pues ya le cerré la llave….
MCh: “Eso solo detiene el agua, no lo arreglaste y así no puedo vivir.”
Yo: ¿Y si usamos el otro baño?
MCh: “¿Estás loco? No lo puedes dejar así, es el que más uso.”
Yo: Pero lo usas para peinarte, pintarte y bañarte. El escusado casi es mío nada más.
MCh: “Menso. Arréglalo o háblale a alguien para que lo arregle.”
Yo: A ver, pásame el teléfono de Mauricio (mi cuate y retebuen arquitecto solucionador de estos problemas).
MCh: “¿Mauricio? Te paso su teléfono, pero no se burlen ni de Nicté, ni de mí. Ya los conozco.”
Yo: Nunca nos burlamos, solo compartimos nuestros sufrires.
Mi Chiquita me deja hablando solo y después de un rato llega el Arqui.

Lo primero que comentamos es lo maltratados e incomprendidos que somos en nuestros hogares así como lo pacientes y considerados que hemos sido durante nuestros matrimonios, cada uno con su respectiva.

Como Mi Chiquita ya escuchó, que se mete a la conversación: “Ya no nos estén viboreando y pónganse a arreglar mi baño” (Ya se apropió hasta mi escusado.)

Mientras visitamos al escusado-fuente para verificar el daño, Mi Chiquita aprovecha que Mauricio anda por ahí y le pide otros arreglitos en la casa, de los cuales el culpable soy yo.

“Ya sabes, tu amigote no cambia ni un foco, están fundidos los de la escalera.”
Mauricio va tomando nota.
“Hay que cambiar la llave del fregadero porqué gotea, también necesito un filtro de agua, porque ya no quiero cargar los botellones. Ya que estás aquí, también quiero que le amplíes una regadera al baño del Oso porqué es un pleito entre hermanos que se quieren bañar al mismo tiempo y el otro es de La Cachorra.”
Así le pide como 27 arreglitos, que serán cotizados y muy probablemente realizados.

El Arqui, antes de retirarse con todos esos pendientes, se avienta la puntada de comentarle a Mi Chiquita que estaría padrísimo ampliar la casa. El méndigo, me la deja acelerada y con mucha$$$ alternativas$$$ para la ampliación, cuando la idea era que me cotizara, a mí, esa posible modificación.

Al día siguiente y con presupuesto en mano, (Me duró en la mano como 2 segundos) me lo arrebata Mi Chiquita y lo aprueba. El Arqui, como profesional muy experimentado, ya trae a los muchachos para que empiecen y antes de que yo pueda opinar, ya me están saludando varios trabajadores muy sonrientes y dispuestos a reparar todo lo que encuentren en mal estado.

Pasamos unos días con una bola de trabajadores en casa y quedan reparados todos los daños. En esos días, los muchachos me compartieron unos tacos de canasta, tamales verdes con atole y una torta de huevo con frijoles que no tuvieron abuela, además de que cocinamos unas costillas en tapa de bote de pintura y con el mechero de soldadura.
De la cuenta ni para que les platico. Valió la pena y la casa quedó de rechupete.

Siempre hay un negrito en el arroz.
A los dos días de haberse retirado el ejército arreglador del Arqui, falla el baño de mi oficina, se me hace que el de Mi Chiquita lo contagió y tiene fuga.
Ya le cerré a la llave de paso, pero niguas que le aviso a Mi Chiquita, no sea que quiera ponerle una tina de hidromasaje o hacerlo de 2 pisos.

Ya me agencié una cubeta azul, que lleno del fregadero que sí quedó sin fuga y con ella soluciono la bronca.
 
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