jueves, 17 de enero de 2013

Mis Escuelas 4 de 4

La Universidad

Suena tan importante cuando estás en prepa, que parece que si no escoges la adecuada, tu vida va a ser totalmente miserable y vivirás bajo un puente del Circuito Interior.

Pues déjenme les platico que yo quería ser Médico con especialidad en Neurocirugía o Ingeniero Industrial. Cómo que debí ir a más pláticas de orientación vocacional.

Como en el CUAM logré un promediazo de 6.7 (yo no soy vanidoso), no había muchas universidades que me pelearan. En ese entonces acababa de iniciar en la UP la carrera de Ingeniería Industrial, como no tenían mucha demanda y pasé el examen de admisión junto con Javier Breña, pues que nos incorporamos a dicha casa de enseñanza. Además de que después de analizar la opción de Medicina (tenía que estudiar como otros 27 años y ya no daba yo más) pues que decidido que la Ingeniería sería el futuro.
Estaba peor que el CUAM y la ULSA, no podías escoger horarios, rezábamos cada inicio de clase, no te podías salir por una tortita y la verdad no me gustó (Qué raro).

Me lancé a la Campestre Churubusco para verificar que la Ibero (“La Verdad nos Hará Libres”) no se hubiera quedado en ruinas después de aquel temblorsote.
Solo quedó la Biblioteca, a la cual no entré nunca por miedo al temblor. Se me hace que quedó medio “tocada”.
Dentro de mi investigación, me entero que si venía de otra Universidad, ya no se necesitaba el promedio de 8 para entrar. Y que me inscribo al examen de admisión y que también lo paso. Solo tuve que tomar un curso propedéutico de Ingles (con todo y el MAS, van a creer). Cabe aclarar que yo mastico este idioma mucho mejor que el maestro que me tocó.
El chiste es que después de un semestre en la UP, donde jugamos mucho tochito, conocimos varios lugares en Mixcoac, donde saciar nuestra hambre y haber hecho buenos cuates, que me muevo a los Gallineros de la Ibero.

En la Ibero, me encontré a muchos del MAS, de CSB, de la ULSA, del CUAM y hasta de la UP. Ven, por “estudiar” en tantas escuelas, hice muchos amig@s.

Primero les platico de los gallineros: Llovía y no escuchabas nada, con calor eran como hornos, con frío como congeladores y sin una ventanita pa ver pa fuera. Pero me gustaban.
Luego la Cafetería. Un patio grandote con una lonota y un chorro de mesas, donde la actividad principal era el dominó, (tradicional y el Chuti). De la comida no hay mucho que comentar, pero afuera encontrabas desde quesadillas hasta hotdogs, pasando por tortas, caldos y tacos variaditos. No pasé hambre nunca.
Finalmente las clases. Yo ya venía medio acostumbrado a reprobar, pero era de los poquitos. En mi clase de Álgebra 1 éramos más de 50 y solo pasaron 3… ¡Por fin era de la mayoría!

¿A alguno de ustedes los sacaron de clase en la universidad? ¿Por reírse? Bueno, pues a mí me sacaron 2 veces, la primera por culpa del Chavo (ExCUAM) que estaba dibujando pornografía en lugar de poner atención a la clase de Ciencia de Materiales (ambos la repetimos) y la otra con Felipe (que era de una generación mucho más nueva que la mía) y como nos reímos en la clase de Análisis Numérico al escuchar “uno más uno es cero y llevamos uno”.. Por supuesto ni idea teníamos de lo que se estaba hablando en ese momento y ¡vamos pa fuera!

Uno recibe influencias de amigos mayorcitos: Santos, que ya tenía mucha experiencia en Cálculo 4 (la llevó como 12 veces) me indicó que la carrera era de resistencia, no de velocidad. Y que le hago caso.
Otra ves much@s amig@s, más pachanga, ahora si algo de estudio y hartas anécdotas.

Aquí me topé con el Dr. Dagoberto de la Serna, el mejor maestro que tuve. Me reprobó (mi promedio era para pasar) porqué en el examen final (oral) me dio una barrida espantosa y con una frase me convenció: “Es la única oportunidad que tienes para aprender Ciencia de Materiales, inscríbete otra vez y considérate aprobado, pero apréndela”. Un verdadero tipazo, como debieran ser todos los maestros y sí aprendí Ciencia de Materiales.

Hubo muchas noches de tareas, exámenes y trabajos compartidas con compañer@s en las cuales no faltó música, botanas y alguna que otra salida por tacos. Varias materias reprobadas (Calculo 2 solo 5 veces) pero acabé.

De aquí se incorporaron a mis quereres bellísimas niñas como Amada (media Ibero moría por ella), Rita, que nos la mentó por hacerla ir de minifalda a una presentación en el salón con puro gandul (¡no saben que piernones!), Juan Carlos, que ya venía huyendo de la UP y en su casa había mejores desayunos que en cualquier restaurante, René, otro con quien hice mi tesis durante unos 2 años mientras ingeríamos alimentos y bebidas con los retrasos obvios. Claudia , mi compadre del CUAM también, me invitó mi único pachecazo, estudiaba Diseño Gráfico y en uno de sus talleres (yo por metiche de ir a echar taco de ojo con sus compañeras) que se ponen a preparar no sé qué menjurje, quesque para las tintas de ya no me acuerdo… pero salí bien pacheco y todas ellas tan frescas… lo que hace la costumbre.
Aquí conocí a Salma Hayek, ya era bella, talentosa y muy trabajadora. ¿Se acordará de mí?
Me sentía en casa.

Después de tanta escuela y tanto estudio, lo que más agradezco son l@s amig@s. Lo demás ya es ganancia extra.

Si me he ido por Medicina, seguro estaría a punto de recibirme.

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