martes, 15 de enero de 2013

Mis Escuelas 2 de 4

CSB

Como les platiqué que la escuela y yo no nos entendíamos mucho, en 6º de primaria mis Pás (incluyo a los dos) decidieron que había que cambiar de escuela, el MAS estaba a punto de matarme, de matarlos a ellos y fui a dar al Simón Bolívar, poblado por muchos miembros de la Calucho Corporation. Era como reclusorio lleno de delincuentes y administrado por Hermanos Lasallistas con tendencias de celador. Desde el primer día me retaron para darnos a “La salida” en el callejón. Yo bien macho, ni me presenté.

Así pasaron varias semanas hasta que empezó el Futbol, salí bueno para la portería, cualquier otra posición era de mucho correr y como la escuela, eso tampoco se me da. Pertenecí a “La Selección” y éramos una elite de muchos cuates, así se acabarían las amenazas de “La Salida”.
Eso creía yo, pero una vez en el Taller de Encuadernación (así íbamos a tener una profesión, digamos como de red de seguridad) y jugando futbolito con porterías de pastel, un papelito hecho bolita y a puro soplido. Que me quiere matar “Benito Bodoque”, medía como 1.90 y pesaba como 100kg.

Bisteni, bien macho y acomedido para ayudarme, salió corriendo como burro sin mecate. Yo me metí debajo de las mesas mientras Benito (se llama Alberto y hoy es un tipazo) corría por arriba de las mesas tratando a ahorcarme. Salí corriendo y me tropecé con Perez Grovas (que decían era Karateca 20avo Dan o algo así) y con la carrera que pegue a lo sacón, que choco con él, que lo tumbo, que me reclama, pero que le dije que Benito me iba a matar y que sale en mi defensa, se acabó la corretiza, la taquicardia, el susto, Benito ya fue mi cuate y Pérez Grovas mi héroe.

Cada fin de semana (léase los viernes) el director Sr. Escamilla, pasaba revista a los melenudos, yo siempre estaba entre esos y nos sacaba de la escuela para ir a la peluquería y regresar a reportarnos. Para mí, ahí empezaba el fin de semana ya que nunca regresé.  Si por suerte Bisteni era de los “sacados”, seguro habría hot cake con cajeta de regreso a nuestros hogares.

El Sr. Escamilla era el director pero no era ningún tarado, después de 2 o 3 viernes de fin de semana anticipado…… que no me saca de la escuela, que me llama a su oficina, y sin pedir permiso, que me peluquea con tijeras para cortar papel en kínder. A puro jalón pero quedé peloncito y presentable. Esto se hizo costumbre más o menos cada 3 semanas, pero en la peluqueda se incluyó “Perico” profesor de Literatura que nos gritaba en clase, “SE ME PARA Y SE ME SALE HASTA LA MITAD DEL PATIO”, varios le contestaron ¡¡Presumido!!!
El chiste es que Perico pasó a ser mi peluquero personal de a fuerza, ya después hasta refresco y galletitas me invitaban mientras se daba la faena del corte de pelo. Fue muy divertida esta convivencia con mis profesores.

Estando en segundo de secundaria y habiendo perdido la huella de varios modernos (del MAS), que me encuentro, ¿a quién creen?....... Pues a Patricio, que estaba en primero (yo en 2o). Que si se había ido un año a estudiar a los Estados Unidos….todavía no le creo, se me hace que como yo, no se le daba la escuela.

Acabé no sin pasar por un par de “extraordinarios” y junto con Bisteni, Miguel, Andrés y Manuel vamos a dar a La Salle, que nos la pintaban como la única esperanza de vida en el mundo civilizado.

Ya van 2 escuelitas y siguió La Salle.

¡Vive! ¡Disfruta! ¡Comparte!