lunes, 7 de enero de 2013

¿Me quieres?

Esta pregunta nos arrincona, nos intimida y no nos permite respuesta correcta. (A los hombres por supuesto)

¿Me quieres? Esta es la más común y frecuente, pero hay otras muy peligrosas:
¿Cómo me veo?
Si conocen la respuesta correcta, porfis díganmela, he probado con muchas y ninguna ha sido satisfactoria para Mi Chiquita. A esta pregunta se le añade otra más  difícil: ¿Me veo gorda?

Otra terrorífica:
¿Por qué no me besas como antes?
Según yo, cada vez tengo más práctica, ha evolucionado mi técnica y ni me acuerdo cómo la besaba hace algunos añitos…. Porfis, pásenme alguna respuesta acertada.

Existen otras igual de malintencionadas:
¿Cuál de mis amigas se te hace la más guapa? Y la méndiga se ríe al mencionar “después de mí, por supuesto”
¿Quién cocina mejor, la Mimi o yo? Pero estamos en casa de la Mimi y seguro va a oír mi respuesta, además de que ya voy en el tercer plato de pasta que ella preparó.

Existe una muy ruda y es utilizada en momentos de tensión en la relación…. ¿Qué, extrañas a tu mami?

Otra malévola es: ¿Prefieres a tus amigos, verdad?
Y seguro les han contestado: ¿Celosa yooooo? O ¿Para qué preguntas?

En caso de alguna molestia desconocida por su seguro Conocedor, salta la pregunta:
¿Ni te importa verdad?
Con su variante:
¿Si fuera el Profesor? Seguro sabrías que tengo.

Además de las preguntas, existen frases articuladas por ellas, para las que no existe respuesta posible y el silencio tampoco es opción.

“Si me conoces… ¿Qué estoy pensando?”
“¿Si quieres?, me voy de la casa”
“Si no sabes porqué lloro, ¿para qué preguntas?’”
“Pero qué tamaños los tuyos”
“Si tú supieras lo que estoy pensando de ti ahorita”
“Con todos tienes paciencia menos conmigo”
“Como quieras”
“Porque sí” o “Porque no”. Ambas funcionan igualito.

Otras preguntas son utilizadas de forma cruel:
¿Qué quieres cenar? Solo hay atún.

¿Qué a dónde comemos? A donde tú quieras… pero yo quiero ensalada y no quiero mariscos ni tacos.
¿Enojada?…. Nooo

¿Por qué hacen preguntas capciosas en examen? 
Solo puedo medio responder la primera:
Mi Chiquita: Si te quiero, si no te quisiera: tu mami viviría en el Congo, la Lila dormiría en mi recámara, iría a cenar puro taco y nunca ensalada y finalmente no serías Mi Chiquita.

Diría mi abuelo: “A las mujeres hay que quererlas sin tratar de entenderlas, si tratas de entenderlas vas a dejar de quererlas.”

Ya luego platicamos de las respuestas de ellas a nuestras preguntas….
 
Esa es harina del mismo costal.

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