lunes, 5 de noviembre de 2012

Cafecito con Mary

Mary es otro personajazo que apareció hace como 37 años quesque para ayudar a mi suegra en las labores del hogar. Como Mi Chiquita la conoce desde chiquita, pues que se le ocurre que Mary también la puede ayudar a ella en casa, además que es de superconfianza.

Total, Mi Chiquita me indica: Viene Mary a ayudarme porqué ya mis uñas están como garritas.
Y que se me aparece Mary.

Yo a Mary ni la había visto, nunca me había convidado de alguna de sus creaciones culinarias (casi totalmente compuestas por cafecito y ya) y ni idea tenía de sus habilidades para eso de las labores del hogar. (Algunos de mis finos atuendos quedaron moteados como leopardo por gotas de cloro y nadie supo que les pasó)

Yo trabajo desde mi casa, en una oficinita de 2 por 1 y medio metros, solo cabemos mi silla y yo y si Mary quiere, se acomoda ahí también, pues le gusta como sala de interrogatorio.

Un día cualquiera y temprano por la mañana, me preparo para realizar algunas labores fuera de casa y busco mis llaves, cuando oigo la primera pregunta de Mary:
Mary: ¿A dónde va?
Yo: A la calle
Mary: ¿Pero a dónde?
Yo: Pues a la calle
Mary: ¿Y si habla Claudia? (es rete llevada y la tutea porque la conoce desde chiquita) ¿Qué le digo?
Yo: Pues que salí a la calle.
Mary: ¿Y con quién va?
Yo: Pues solito
Mary: ¿Seguro?
Hasta me hace pensar, “¿Sabrá de mi crush por Shakira?” y contesto: Si, voy solo y no me tardo.
Mary: Entonces si, que le vaya bien. Si pasa por una tiendita, ¿me trae un refresco que no sea lait? (así lo pronuncia)  Porqué usted nomás toma puro lait y sabe horrible.
Yo: ¿De cuál quieres?
Mary: Pues, esprai (así le dice ella), que no tiene color negro y ese si me quita la sed.
Yo: Órale al rato te lo traigo.

Regresando de mis labores, me encuentro a Mary viendo la tele y casi llorando por la tragedia que ocurre en la pantalla chica. Ni modo, tengo que iniciar una nueva conversación:
Yo: ¿Qué te pasó? ¿Por qué lloras?
Mary: Ya ve cómo son los hombres y ese mugroso de Jose Sebastián Ricardo Florencio, le está viendo la cara a la Lucy, que está tan rechula y no sé por qué le hace caso….sniff.
Yo: Aquí está tu refresco.
Mary: ¿Porqué no se prepara un cafecito y vemos a la Lucy?…. Mientras, me tomo mi esprai.
Yo: Tengo que trabajar.
Mary: Luego no me acuse con Claudia de que no lo atiendo… eeeeh.

Total, después de varios meses de prendas moteadas, llanto televisivo, uno que otro esprai y un montón de preguntas, Mary le informa a Mi Chiquita que nuestro hogar está retelejos del de ella y que si se queda dormida en el camión, no va a saber donde quedó y su familia la va a extrañar muchísimo y va a tener que rehacer su vida con otro hombre, así que por motivos de familia, de  lejanía y de fidelidad, ya no puede venir. Mi Chiquita lloró como Mary frente a la tele.

Mary se fue, pero no tanto: ahora solo me invita cafecito para ver novelas en casa de mi suegra. Un día de estos voy a ver que pasó con La Lucy a la que le veían la cara y me voy a tomar con Mary un esprai, pero lait.
 
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