martes, 6 de noviembre de 2012

Terror Nocturno

¿No me digan que no han tenido por lo menos una noche de terror?

No estoy hablando de invasión de zombis, ahora muy de moda, tampoco de apariciones de la Llorona, o aullidos del Nahual….. NO, simplemente hablo de sobrepoblación en sus camas.

La noche inicia como muchas otras, a puros gritos de Mi Chiquita de “¡Ya duérmanse niños!”, “¡Ya es tarde y mañana hay escuela!”,  “¡Mañana no se van a querer levantar!”  Y así una variedad de amenazas a mis retoñitos, las que al parecer no les dan sueño. Como una hora después la tranquilidad reina en el hogar………¿Será?

La primera irrupción a la tranquilidad corre a cargo de mi Cachorra, se escuchan pasitos y se acerca una pequeña figura en la obscuridad diciendo. “Tengo sed” Mi Chiquita que ya me estaba siendo infiel con Morfeo, se levanta como resorte para pegar fuerte grito diciendo: ¡Toma agua y duérmete! Con eso, la Cachorra regresa a sus aposentos sin tomar ni un traguito de agua.

Segunda irrupción: Mi Osos de Peluche, tose en la lejanía y su madre me despierta para pregúntame, ¿Lo oíste? Yo que ya también estaba en el abrazo con Morfeo solo puedo articular un ¿eeeeee? Y me afirma. ¡Tosió! Y yo otro ¿eeeeee? Todavía medio dormido recibo fuerte regaño… ¡Te dije que no salieran sin suéter, ya le dio algo! Traelo a la cama para aquí oírlo de cerquita. ¿eeeeee? Este último ya estoy medio despierto.

Me lanzo por el Oso y me lo llevo a mi cama, el condenado ni  despierta a pesar de tanto jalón que le di para llevarlo.

Tercera irrupción: MI Chiquita que ya no piensa en Morfeo, prende la tele para darse sueño….. Y acá su menso  se “pica” con la película.

Cuarta irrupción: Regresa la Cachorra muy molesta porqué su hermano si se puede acostar en mi cama y ella no. Solo atino a decirle. Pues acuéstate tú también.
Ni un segundo toma para que mi cama esté poblada por los cuatro parientes más cercanos. Solo falta que la Lila tenga sed y se quiera acostar aquí también.

Pareciera que el problema de sueño está resuelto, pero noooooo, ya los otros tres dormidos y yo viendo la película, empiezan las patadas. 

Como la sobrepoblación está canija, pues el calor crece, tanto el Oso como la Cachorra empiezan a patear la colcha, cobija, almohada y a su padres de pasadita.

Pasan quince minutos de estar acostado con dos clones de Bruce Lee y todos vuelven a despertar…..debido a los amargos quejidos emitidos por su seguro Conocedor ante tanta violencia.

Son como las 3 de la mañana, yo he dormido como 16 minutos y se les ocurre ¿No quieren una botanita?.........Después de otros 10 minutos de quejas y sugerencias gastronómicas, pues vamos todos a la cocina, aquí se integra al grupito nocturno la Lila para ver si le toca algo y buscamos que vamos a botanear.

Sale queso, jamón, pan, jitomate, lechuga y se convierten en sándwich que es transportado a mi cama, donde tenemos un picnic familiar, pero a las 4 de la mañana.

Ya comidos y paseados por el hogar, van cayendo uno por uno en sueños profundos, mientras yo no me puedo dormir porqué me comí medio sandwichón.

A la mañana siguiente, empiezan nuevamente los gritos: ¡Ya párense, que no llegamos! ¡Se van a ir sin desayunar! (Después del sandwichón, yo no tengo hambre) ¡No van a estar listos! (Yo con la desvelada voy a estar remenso).

Con mis ojitos todos lagañosos, me meto a la regadera y decido que esta noche me duermo ahí.
 
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