jueves, 29 de noviembre de 2012

The Goodbye Tour

“¿Ya nos vamos?” Pregunta Mi Chiquita, cerca de las cuatro de la mañana.
A la hora que tú quieras, contesto amorosamente yo…. Sabiendo que mi opinión le vale gorro.
“Nada más me termino mi Tequila y me despido.”  Me dice ella
En ese momento yo puedo iniciar una plática sobre política que dure tres horas mínimo, también puedo empezar a cenar otra vez o ya de plano ver una película de dos horas en la cocina de los anfitriones.

El Tequila dura unos minutos, pero la despedida es otro tema.
Inicia el Goodbye Tour: Por cada invitada que sobre en la reunión, la despedida personal será de al menos 5 minutos. La verdad no tengo idea de que platican en esos minutos, especialmente sabiendo que ya platicaron sin descanso durante las seis horas anteriores a la partida.

Mientras tanto, yo me despido de todos los invitados en 2 minutos y hasta de acuerdo me pongo con cuates para ir a desayunar puchero al día siguiente.
Me paro en la entrada, espero…… sigo esperando…… la espera continúa…… ya pasó el mesero y me ofreció otra copa que rechacé porqué ya nos vamos.
Sigue pasando el tiempo y no falta la broma de algún burlón amigo: “¿Ya estás de totem o qué?”
Vuelve a pasar el mesero y de plano si agarro otra copita, Mi Chiquita va a la mitad de las invitadas y le faltan otras tantas.

Me acerco sigilosamente para tratar de escuchar lo que platican durante su despedida y escucho frases como las siguientes:
“Casi no platicamos, nos tenemos que juntar pero sin maridos, que no nos dejan comadrear a gusto.”
“Se me olvidó comentarte que bla, bla, bla, bla,,, y más blas.”
“A ver cuando nos vemos para platicar” (¿Qué, no se acaban de ver y platicar?)
“Mañana te hablo para comentar……”
“De verdad que te ves guapísima con esos kilitos de menos….. Yo ya estoy a dieta y bla, bla, bla, y más blas.”

Como ya me dio sueño por la espera, mejor me regreso a la puerta, donde nos vamos juntando varios caballeros que ya casi nos vamos, mientras nuestras medias naranjas terminan de despedirse unas con otras. Ya cuando nos empezamos a sentar en el piso, las damas se nos acercan con pena ajena a preguntar: “¿Qué hacen ahí tirados? Si ya nos vamos.”

Pasaron unos 48 minutos desde que se terminó su Tequila y empezó a despedirse, ya hasta siesta me eché y se me durmieron mis piernitas por estar en posición de Flor de Loto en el piso a la mera entrada.

Ya en el coche solo me dice: “Me faltó tiempo de plática con mis amigas”

La próxima reunión, me llevo mi banquito para la hora de la despedida.

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